10 de marzo 2009 - 00:00

Un sombrío aniversario para Zapatero

Madrid - Esta vez no hubo copa de cava para brindar. José Luis Rodríguez Zapatero celebró ayer el primer aniversario de las elecciones generales en las que revalidó su mandato con la crisis económica azotando con fuerza a España y con duras críticas a su gestión por parte del resto de las fuerzas políticas.
Un año después del segundo triunfo electoral consecutivo, Zapatero está en un momento bajo. Y en España se especula con una próxima remodelación del Gobierno.
Al ser preguntado en rueda de prensa, el propio presidente del Gobierno no lo confirmó, pero tampoco lo desmintió y se limitó ayer a subrayar las tres líneas de trabajo en las que ha actuado principalmente este año: la lucha contra la crisis económica, la consolidación de España en el mundo y el mantenimiento de los compromisos sociales.
El balance de legislatura llegará en abril, dijo Zapatero, cuando se cumpla de forma efectiva un año de mandato, ya que aunque la victoria electoral se produjo el 9 de marzo de 2008, la asunción del nuevo Ejecutivo no llegó hasta el cuarto mes del año.
La oposición, sin embargo, tiene muy claro su balance. «Catastrófico y completamente desilusionante», aseguró ayer la secretaria general del Partido Popular (PP), María Dolores de Cospedal. Es un «récord histórico de destrucción de empleo en el mundo occidental», aseguró, aludiendo a los casi 3,5 millones de desempleados con los que cuenta ya el país.
La crisis económica ha golpeado con más fuerza de la que inicialmente previó Zapatero, al que le costó meses pronunciar la palabra maldita. Tuvieron que pasar semanas tras los comicios generales para que el jefe del Ejecutivo socialista dejase de utilizar metáforas como «desaceleración» o «frenazo» y llamase por su nombre a una crisis económica que tiene a España sumida en la mayor recesión en medio siglo.
Prácticamente nadie, excepto el Gobierno y Partido Socialista (PSOE) de Zapatero, duda en España de que el desempleo llegará a afectar a cuatro millones de personas. Según las previsiones dadas a conocer ayer por la Fundación de las Cajas de Ahorros, la tasa de desempleo en 2009 alcanzará en España el 17,2%, lo que se traduciría en casi 4,5 millones de desocupados. Las elecciones autonómicas del pasado 1 de marzo en Galicia han supuesto un fuerte golpe para Zapatero, que ha visto cómo los socialistas perdían el Gobierno regional del que hace tan sólo cuatro años habían expulsado al PP.
Se trata de las primera derrota en las urnas de los de Zapatero y, según algunos analistas, de un aviso de que la crisis económica pasa factura al Gobierno y el ciclo del PSOE comienza a declinar.
Según informó ayer la Cadena Ser, cercana a los socialistas, el presidente del Gobierno estudia estos días un cambio profundo en su Ejecutivo como reacción a la derrota electoral en Galicia, al desgaste que sufre por la crisis económica y de cara a los comicios europeos del próximo 7 de junio.
Esa crisis gubernamental supondría la salida de los ministros y ministras más quemados, entre ellos el de Economía, Pedro Solbes, que ha dejado ver, en varias ocasiones, en público que ya está cansado de la cartera que ocupa desde 2004.
Y más allá de una eventual remodelación del Ejecutivo, lo cierto es que el líder socialista no va a tener nada fáciles las cosas en el Parlamento. Dentro de un mes, el socialista Patxi López será posiblemente ya el nuevo jefe del Gobierno autonómico vasco con los votos del PP en la investidura y tras unos comicios, el pasado 1 de marzo, en los que por primera vez en 30 años el nacionalismo vasco perdió su hegemonía.
Pese a que el Partido Nacionalista Vasco (PNV) del hasta ahora «lehendakari» Juan José Ibarretxe fue el más votado en los comicios autonómicos del domingo (38,56%) y el que más escaños obtuvo (30); la suma con las demás fuerzas nacionalistas se queda a uno de los 38 que conforman la mayoría absoluta. Los 25 escaños de los socialistas y los 13 del PP sí suman la cifra necesaria.
Y esa suba al poder en el País Vasco se convertirá en un dolor de cabeza para Zapatero en el Congreso de los Diputados, donde su propia falta de mayoría absoluta le ha obligado a apoyarse en otras fuerzas para sacar adelante iniciativas parlamentarias. Una de ellas es el PNV, que dejará de hacerlo si Patxi López se convierte en «lehendakari». Y Zapatero tendrá entonces que ver qué hace para evitar la inestabilidad política.
Agencia DPA

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