Un volumen más bien bajo, pero de todas maneras anotamos cuatro ruedas consecutivas en suba. Las primeras noticias del día no fueron buenas. Desde la macro, las órdenes de bienes durables, el gasto/ingreso de los consumidores y los pedidos de seguro de desempleo. Desde lo corporativo, los balances de Deere y Tiffanys. A nivel global, el anuncio de que China reducía los requisitos de encaje al sector bancario y recortaba su tasa de referencia de 5,58% a 4,5% (por superstición usan múltiplos de 9), mientras los europeos concedían un paquete de estimulo por u$s 200.000 millones buscando impulsar sus economías. Casi se puede decir que 1,98% que perdía el Dow en la apertura sorprendía por lo escueto de su magnitud. Poco más tarde, la caída en la venta de nuevas casas, la de la confianza de los consumidores y la contracción de las manufacturas abortaban un primer intento de recuperación, mientras los inversores se volcaban sobre los treasuries (la tasa a 10 años cerró en 2,982%, un mínimo histórico). Sobrevino un nuevo intento de recuperación, pero cuando se supo que los inventarios de crudo habían crecido mucho más allá que lo esperado, quedó en la nada. Minutos antes de las 11, Barack Obama anunciaba que Paul Volker encabezaría un comité de recuperación económica y el mercado lo celebraba con un avance de 1% para el dólar y de la mano de las automotrices una suba de 1,43% para el Dow. Pero pasadas las 13, la noticia comenzó a perder vigor y el Dow redujo su ganancia a 0,23%. Ahí comenzaron a hacerse carne entre los inversores los ataques terroristas en Mumbai. Con esto, el precio del petróleo subió más de 3 dólares a u$s 54,44 por barril y el Dow avanzó 2,91%, a 8.726,61 puntos. ¿Qué pasó? En el año murieron 3.600 personas en la India por ataques terroristas. La diferencia es que esta vez tendríamos (¿15?) rehenes norteamericanos y británicos.
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