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Una absurda premisa atrapa a EE.UU.: “Más armas, menos crímenes”
Los padres y mayores no dejan de abrazar a sus niños en Connecticut. Ayer se llevaron a cabo los primeros entierros.
Las palabras del político republicano zumban en los oídos de mucha gente en otras partes del mundo, pero forman parte del ideario de la Asociación Nacional del Rifle (ANR), el poderoso lobby de las armas en Estados Unidos. «More Guns, less Crime» (más armas, menos crímenes) lleva por título (y no es casualidad) el libro de John Lot, que comparte los argumentos de la asociación.
La ANR, fundada en 1871, está considerada en Washington como una de las organizaciones de presión más poderosas del país. Tan sólo en la última campaña presidencial destinó 17 millones de dólares al candidato republicano Mitt Romney, quien durante la campaña se mostró con la ANR y participó en su asamblea anual.
Pero lo más decisivo para el poder de la ANR no es el dinero con el que cuenta. Uno de sus principales aliados de los fanáticos de las armas es la propia Constitución estadounidense, ya que en su segunda enmienda destaca expresamente el derecho de los estadounidenses a portar armas. Y, de hecho, la ANR se denomina la «organización más antigua de derechos civiles» en Estados Unidos.
A ello se suma que en 2010 la Corte Suprema confirmó expresamente ese artículo de la Constitución, es decir, que no se puede apelar políticamente nada contra el derecho a comprar, tener y llevar armas.
No es de extrañar que el presidente Barack Obama se hubiese abstenido hasta la fecha de tocar el tema. Algunos medios indican que hace unos años el Departamento de Justicia estuvo trabajando en posibles medidas legales contra el despropósito de las armas, pero como se acercaba la campaña electoral el borrador quedó enterrado en el cajón.
¿Pero se atreverá Obama ahora a abrir ese frente? Aunque personalmente no tiene nada que perder, ya que no puede concurrir a un tercer mandato, en 2014 se celebran elecciones al Congreso.
Y que la ANR no se anda con vueltas ya quedó demostrado tras la grave matanza hace unos meses en un cine con 12 muertos y 58 heridos. «El futuro del derecho de la segunda enmienda está en juego», dijo en una carta a sus seguidores a los que instaba a luchar por defender ese derecho. «Y nada menos que el futuro de nuestro país y nuestra libertad está en juego», se afirmaba en la misiva.
Y en lo que a armas se refiere, los estadounidenses están divididos. Las encuestas indican que una clara mayoría del 60% está de acuerdo con que la ANR defienda la posesión de armas, pero la misma proporción de gente tampoco tendría nada en contra de determinadas limitaciones en la ley de armas. Eso hace extremadamente difícil los cálculos políticos y por ello el tema de las armas en Washington se considera especialmente arriesgado.
Y Obama se cuida mucho de no hacer promesas concretas al respecto. «En las próximas semanas utilizaré mi poder en el cargo (...) en los esfuerzos que apuntan a evitar más tragedias como ésta». Suena bien, pero no hay nada concreto.
Las propuestas que por ahora circulan van en dos direcciones: por una parte se podría prohibir o dificultar considerablemente la venta de fusiles de asalto semiautomáticos, como el que utilizó el asesino de Newtown. Por otra parte, se podrían establecer controles más restrictivos y obligatorios cuando el comprador tiene un historial delictivo. Pero ahora hay en Estados Unidos unos 250 millones de armas en manos privadas, más que en ningún otro país del mundo.
Agencia DPA


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