11 de enero 2010 - 00:00

Una arriesgada apuesta para financiar la campaña

Antes de que comience a regir hoy la nueva paridad cambiaria en Venezuela, muchas personas se volcaron el fin de semana a las tiendas de electrodomésticos. Un modo práctico pero precario de defender los ahorros familiares.
Antes de que comience a regir hoy la nueva paridad cambiaria en Venezuela, muchas personas se volcaron el fin de semana a las tiendas de electrodomésticos. Un modo práctico pero precario de defender los ahorros familiares.
Caracas - La devaluación de la moneda venezolana ayudará al presidente Hugo Chávez a mantener las arcas estatales llenas antes de las elecciones legislativas de este año, pero la oposición confía en que la impopular medida eleve la inflación y dañe la imagen del líder izquierdista.

En un intento de salir de la recesión que golpea al mayor exportador de crudo de Sudamérica, Chávez anunció el viernes la devaluación del bolívar y estableció dos tipos de cambio en el marco del control al dólar vigente desde 2003. La medida da una mejor tasa para los artículos de primera necesidad en una apuesta por maximizar los ingresos mientras limita la inflación.

El nuevo sistema regirá desde hoy y fija un tipo de cambio para sectores prioritarios como salud y alimentación de 2,6 bolívares por dólar y otro llamado «dólar petrolero» de 4,3 bolívares por dólar para otros rubros, como el automotor, el comercio y las telecomunicaciones. El tipo de cambio único que estaba vigente hasta ahora, fijado desde 2005, era de 2,15 bolívares por dólar.

Chávez, que se autodefine como socialista del siglo XXI, cree que el Estado debe tener un rol protagónico en el manejo de la economía. Durante los once años que lleva como presidente ha nacionalizado las principales industrias, mientras que ha aplicado una férrea regulación al comercio y a la banca.

La devaluación es un riesgo político, pero hace que por cada dólar que llega al país por la exportación de petróleo entren más bolívares en las arcas fiscales. Esto le permite a Chávez contar con más recursos para sus proyectos sociales y para elevar los salarios de cara a las elecciones parlamentarias de setiembre.

La oposición criticó rápidamente al presidente, que hace un año prometió que la crisis financiera global no tocaría «un pelo» de la economía venezolana, diciendo que la medida empobrecerá a la población.

«Al establecer la tasa de cambio en 4,3 bolívares por dólar, la calidad de vida de los venezolanos es automáticamente devaluada, ya que ahora tenemos la mitad del dinero que teníamos antes», dijo el alcalde de Caracas Antonio Ledezma, opositor de Chávez.

Los partidos de oposición, alentados por la insatisfacción popular por los frecuentes cortes de energía, escasez de agua y la contracción de un 2,9% de la economía en 2009, esperan disminuir la mayoría parlamentaria de Chávez en las elecciones de setiembre.

La devaluación es vergonzante para Chávez, quien se resistió a los llamados de los economistas y varios aliados de Gobierno para hacer el cambio el año pasado, cuando los precios del petróleo estaban en su punto más bajo y las elecciones todavía no se avecinaban.

«La decisión de Venezuela de devaluar el bolívar culmina un evento que el mercado ha estado anticipando por un largo tiempo», dijo Walter Molano, analista de BCP Securities. «Ayuda a aliviar los problemas fiscales del país y lo pone en una base macroeconómica más sólida», añadió.

La medida vuelve a las empresas venezolanas más competitivas al bajar el costo de sus productos en el exterior, a la vez que vuelve más costosas las importaciones.

Sin embargo, Chávez arriesga bajar sus índices de popularidad, que se encuentran cercanos al 50%, mientras los precios de varios productos subirán inevitablemente en el país de 28 millones de personas, que depende de las importaciones para gran parte de su consumo.

El ministro de Finanzas, Alí Rodríguez, dijo que la devaluación agregaría entre tres y cinco puntos a la inflación, que ya es la más alta de América con un 25% el año pasado.

«La popularidad del Gobierno obviamente va a verse afectada contundentemente», dijo el economista Pedro Palma. «El impacto inflacionario de la medida disminuye el ingreso real de las personas, que podrán consumir menos», añadió.

Agencia Reuters

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