Si alguien solicitara, en muy pocas palabras, una síntesis de la primera rueda -en esta muy corta semana- se podría ensayar con: "partió de los 3.200 puntos y cerró en los 3.100". En el breve trayecto de una rueda, el índice Merval se fue en caída libre, hasta tener que asumir nada menos que cien unidades de castigo. Si se busca ampliar el foco un poco más, la impresión que deja la depresión del índice, la sensación es un sismo de proporciones. Como que en una rueda de mayo, el Merval alcanzó a tocar -en el intradiario- los 4.100 puntos, y con el cierre de la víspera se colocó en mil puntos por debajo. Una pendiente casi vertical, salvo ciertas ruedas donde surgiera algún "rebote" inesperado, para ver este inicio semanal donde la brecha, por donde se derrumban las cotizaciones, tuvo nada menos que el 3,11% de retroceso en el indicador líder. Casos de hasta más de un 6% de baja, título clave -como G. Galicia- con pérdida del 5,6%, varias por encima del 3% y cerca de un 4% de desmejora. El contexto externo no habilitaba a semejante desarrollo negativo, porque en el Dow Jones anotaron un 0,73 por ciento de repunte, copiado en buena medida por los de Europa. Y si el Bovespa no pudo, al menos la baja del día fue mínima y de un 0,23%. Aquí se registró una formal "corrida" de las carteras, lanzando ventas sin luchar por ningún límite, tocando mínimo en 3.092 y máximo de 3.211, hizo lecho definitivo en 3.100 y con 15 aumentos contra 49 caídas. El total en negocios volvió a expandirse, llegando a $ 51 millones (pero también retornó el gran giro en Tenaris, que hizo casi $ 16 millones). Ya no hubo dique de contención, existe un nerviosismo que hizo un plano inclinado y la demanda -selectiva- elige las ofertas. La Bolsa, liquidación.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario