11 de diciembre 2017 - 20:38

Una Ciudad con déficit cero y con un nuevo perfil financiero

La proyección es un crecimiento de 3,5% con un superávit económico de $45.350 millones, un resultado primario de $10.000 millones, y sin tomar nueva deuda.

Martín Mura.
Martín Mura.
Desde el punto de vista económico y financiero la Ciudad de Buenos Aires encara el año próximo con la tranquilidad de contar con un presupuesto equilibrado y, al mismo tiempo, con el afán de responder al desafío siempre vigente de una ciudad cada vez más inclusiva, más segura y más atenta a las necesidades e inquietudes de sus vecinos.

Para cumplir esas expectativas, el Gobierno de la Ciudad hizo su previsión presupuestaria sobre la base del proyecto de ley de responsabilidad fiscal que el Poder Ejecutivo Nacional envió en su momento al Congreso, con cuya filosofía y estipulaciones tenemos plenas coincidencias.

En efecto: se trata a nuestro juicio de un paso decisivo hacia la definitiva sensatez en el manejo de los fondos de cada jurisdicción provincial y de la Ciudad de Buenos Aires, una necesidad que por distintos motivos venía postergándose más de lo conveniente. Creemos que con esta ley se beneficia tanto a la Nación como a cada una de las provincias, que disponen ahora de una herramienta concreta y eficaz para ser más previsibles y así tener cuentas públicas más saludables.

Cuando la administración de recursos públicos se lleva adelante con racionalidad, los resultados no pueden sino ser auspiciosos en términos del trazado de políticas públicas adecuadas y de la puesta en marcha de soluciones concretas a los problemas comunes a todos.

Ejes de gestión

Nuestra gestión tiene ejes perfectamente definidos. Uno de ellos es, sin duda, la mejora continua de la vida de los vecinos, con el acento en la integración de los segmentos más vulnerables. Pensamos y trabajamos por una ciudad que los vecinos disfruten, para lo cual promovemos los espacios de diálogo y buscamos poner la cultura, la recreación y el deporte al alcance de todos.

Ambicionamos una ciudad a escala auténticamente humana, de manera particular en lo referido a movilidad, espacio y transporte públicos. También nos planteamos el desafío de

la equidad en materia de oportunidades y derechos, por lo que hemos puesto en marcha un amplio plan de urbanización de barrios.

Las obras de infraestructura incluidas en el presupuesto comprenden, entre otras, el Paseo del Bajo, los viaductos Mitre y San Martín, los trabajos en la zona sur de cara a los Juegos Olímpicos de la Juventud que tendrán lugar el próximo año (y que una vez concluidos proporcionarán viviendas en un sector cuyo desarrollo constituye una prioridad), las áreas peatonales en zonas estratégicas como Tribunales, Retiro y Once, a las que agregamos el comienzo de la avenida Corrientes. La enumeración es afortunadamente extensa, dentro de un contexto de austeridad y rigurosidad en el manejo de los recursos públicos.

Déficit cero sin toma de nueva deuda

En concreto, nuestro cálculo de gastos y recursos para 2018 prevé déficit cero, sobre la base de un crecimiento del orden del 3,5%, un superávit económico de $45.350 millones y un resultado primario apenas por debajo de los $10.000 millones, sin toma de nueva deuda.

Con un fuerte énfasis en la atención de lo social, que se lleva casi el 53% del gasto total, la prioridad apunta a la Educación, la Salud y la Promoción Social.

En cuanto a la inversión en infraestructura, su destino está en viviendas, obras de integración urbana, mejoras en la red de subterráneos, ordenamiento del transporte, tecnología para la Policía de la Ciudad, infraestructura de salud y escolar, educación digital, obras de hidráulica y los ya mencionados Juegos Olímpicos de la Juventud.

Una muestra de la solidez financiera de la Ciudad puede notarse en lo que refiere a la administración de los pasivos. Al respecto estamos extendiendo los plazos promedio de los vencimientos de deuda, reduciendo su costo financiero e impulsando la conversión de divisas a pesos, de modo de reducir sostenidamente los niveles de exposición a moneda extranjera. Sostenemos el principio según el cual la Ciudad no contrae deudas para atender gastos corrientes.

En materia impositiva auspiciamos la baja de las alícuotas en materia de impuestos a los Ingresos Brutos, en línea con el consenso fiscal acordado entre le Gobierno nacional y las 24 provincias.

El presupuesto recientemente aprobado por la Legislatura de la Ciudad contempla una fuerte reducción de este impuesto para las industrias, dejando sin efecto el concepto de "extraña jurisdicción" y eliminando así las diferencias que actualmente existen entre aquellas que tienen establecimiento en la Ciudad y aquellas que no, ya que estas últimas eran alcanzadas por alícuotas hasta 4 veces superiores a las primeras.

Se aprobó, además, elevar de $24 millones a $75 millones los topes de facturación anual para considerar exenta a la actividad industrial. Estas modificaciones permitirán que más de 20.000 industrias puedan incorporarse a esta exención, alcanzando de esta manera al 90% de las industrias que tributan en la Ciudad.

Entendemos que con estas y otras medidas, las administraciones provinciales envían a la sociedad un claro y doblemente virtuoso mensaje de alivio de la presión impositiva sobre el sector privado y contención del gasto público. El primero facilita la generación de empleo y apunta al crecimiento de la economía, mejorando así la competitividad de las empresas. La contención del gasto, por su parte, hace más previsibles las decisiones de inversión.

En síntesis: durante 2018 el Gobierno de la Ciudad estará en condiciones de desarrollar políticas públicas sustantivas destinadas a brindar soluciones concretas a los problemas de los vecinos, a través de una administración eficaz y prudente.

(*) Ministro de Hacienda de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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