3 de abril 2012 - 00:00

Una confusión causó su muerte

El submarino Santa Fe había participado el 2 de abril en la recuperación de las islas Malvinas: transportó una sección de buzos tácticos al mando del capitán de corbeta Alfredo Cufré que tenían la misión de marcar la playa para el desembarco del grueso de las tropas de la Operación Rosario. Luego, debía llevar refuerzos a las islas Georgias del Sur; la tarea se cumplió en la madrugada del 25 de abril y cuando la nave se disponía a partir mar adentro fue descubierta y atacada por un helicóptero británico de la fragata HMS Antrim al que se sumaron más tarde otros tres pertenecientes a la fragata HMS Plymouth y al rompehielos HMS Endurance. El fuego enemigo, de bombas de profundidad, ametralladoras y misiles AS-12, produjo graves averías en el Santa Fe que se escoró a estribor. Su comandante, capitán de corbeta Horacio Bicain, ordenó navegar hasta el muelle de Grytviken en búsqueda de protección antiaérea y para evitar los torpedos buscadores que ven limitada su operación en aguas poco profundas y con gran reverberación por el fondo y la costa rocosos.

Los buques comenzaron un intenso cañoneo de sus piezas de 4,5 pulgadas a la posición criolla y por la tarde del 25 de abril, el capitán de corbeta Luis Lagos rinde la plaza según la directiva que había recibido del alto mando.

La muerte de Artuso ocurrió al día siguiente, 26 de abril, durante el traslado del submarino desde el muelle de Grytviken a otro secundario, alejado del movimiento de tropas británicas. La navegación se hizo con el comandante (ya prisionero) y seis tripulantes que eran custodiados por soldados británicos, quienes sospechaban que los marinos podían sabotear la maniobra provocando la inundación del sumergible. Fue en ese traslado que se produce el trágico episodio. El submarino estaba escorado y Artuso maniobró unas válvulas de soplo de los tanques de lastre para adrizarlo, pero el centinela inglés que observaba los movimientos del suboficial pensó que quería hundirlo y abrió fuego sobre él a quemarropa hiriéndolo de muerte.

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