14 de diciembre 2012 - 00:00

Una despedida más acorde

Roger Federer se despidió del público argentino con un triunfo en dos sets ante Del Potro y un espectáculo mejor organizado.
Roger Federer se despidió del público argentino con un triunfo en dos sets ante Del Potro y un espectáculo mejor organizado.
Lejos de la desorganización que marcó a fuego la jornada del miércoles, la despedida de Roger Federer de la Argentina transcurrió con mayor normalidad, con la alegría y la emoción como principales protagonistas. Las más de 20 mil personas que se acercaron para ver por última vez a la leyenda suiza pudieron disfrutar de una jornada relativamente calma.

Al igual que en la primera exhibición, las puertas del estadio Pipa de Tigre se abrieron desde las 17, con el fin de que la gente venga de manera paulatina. Algunos optaron por venir a observar la previa que animaron Guillermo Vilas y José Luis Clerc. En ese aspecto, otra vez se volvieron a ver algunas flaquezas. Es que al haber una única vía de acceso al predio, a medida que la gente se acercaba al Puerto de Frutos el paso de tornaba denso y tumultuoso. Ya adentro, el público podría disfrutar de los escuetos stands dispuestos por los sponsors.

A diferencia del miérco-les, esta vez no hubo episodios que lamentar. Personal de Defensa Civil y Bomberos chequearon durante la madrugada que las tribunas estuvieran en condiciones, luego de que el primer día cediera una de ellas y pro-vocara pánico en un cente-nar de asistentes, que afor-tunadamente salieron ilesos, y demoraran por casi una hora el evento. Esta vez el show comenzó a la hora pautada.

Cerca de las 21 se abrió el telón de la última función entre Federer y Del Potro. Fue entonces cuando el estadio terminó de poblarse por completo, aunque con algunos contratiempos. Es que muchos decidieron acercarse a último momento, cuando arrancaba la exhibición, lo que generó cierto malestar en los que se habían acomodado en tiempo y forma. Para colmo, nuevamente volvieron a poblarse las escaleras, lo que impedía la visión y la libre circulación. Un imprevisto que sobrepasó a la organización.

A paso de hombre

Una vez finalizado el concierto del Expreso Suizo, el regreso a casa también fue a paso de hombre. Está claro que, pese a las intenciones de Tigre para acoger tamaño evento, el municipio del norte bonaerense no estuvo a la altura de las circunstancias, pese a que anoche se disimularon mejor los baches.

Pero eso poco le importó a la gente. La pasión que desató el gran Roger desde su llegada a nuestro país aplacó cualquier malestar o disconformidad. Sólo su estelar presencia pudo dejar en un segundo plano la precaria estructura sobre la que se montó el estadio y el flojo nivel organizativo. El talento y el carisma del suizo todo lo pueden.

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