16 de abril 2014 - 00:00

Una economía enferma pone límites a Putin

Moscú - El ministro de Finanzas ruso, Anton Siluánov, enarboló ayer el espectro de la recesión tras vaticinar que el crecimiento de la economía será nulo este año debido a los problemas "geopolíticos" vinculados a la crisis de Ucrania.

"Las condiciones en las que tendremos que trabajar en 2014 son las más difíciles desde la crisis de 2008-2009", advirtió.

Rusia se vio afectada en ese período por una crisis y en 2009 registró una caída del PBI de casi el 8%.

Para 2014, "se calcula que el PBI crecerá en torno al 0,5%, pero quizá se acerque a cero", estimó.

Antes que él, analistas y observadores ya habían enarbolado en varias ocasiones la amenaza de la recesión.

En un reciente informe, el Banco Mundial advirtió que la economía rusa puede caer en rojo y contraerse un 1,8% este año si la crisis de Ucrania se agrava.

"El crecimiento se terminó; 2013 fue el último año. En 2014 habrá una recesión", dijo el analista Igor Nikoláev, director del instituto FBK.

"A partir del otoño (boreal) de 2013, se había previsto una contracción del 1% (para 2014), pese a que ni en la peor de las pesadillas se podía prever la anexión de Crimea", explicó.

Crecimiento

Estos últimos años, la economía de Rusia se fue desacelerado fuertemente. El crecimiento pasó del 4,3% en 2011 al 3,4% en 2012 y al 1,3% en 2013, y muchos expertos predicen que el modelo actual, basado en los altos precios de los hidrocarburos, se desinfla.


Pero el fenómeno se agravó en marzo debido a la confrontación con los países occidentales surgida a raíz de la anexión de Crimea y la adopción de las primeras sanciones.

La semana pasada, el Gobierno ruso revisó a la baja su previsión de crecimiento para 2014 a una banda del 0,5% al 1,1%, contra el 2,5% previo, agregando que la situación podría empeorar en caso de que Occidente amplíe las sanciones.

Por el momento, las sanciones estadounidenses y europeas afectan sobre todo a personalidades rusas y ucranianas prorrusas. Pero Occidente no para de agitar la amenaza de sanciones que afectarían a la economía.

Ayer, el primer ministro Dmitri Medvédev, que reconoció que la situación económica no deja de "deteriorarse", acusó a "fuerzas externas" de ser en parte responsables de las dificultades actuales, en una referencia clara a los occidentales. "Nuestras dificultades están, en cierta medida, ligadas a los intentos de algunas fuerzas de arrastrarnos a una crisis artificial", dijo.

Capitales

La semana pasada, el Gobierno anunció que espera una fuga de capitales este año de 100.000 millones de dólares -frente a los 25.000 millones previos- tras acelerarse la salida por la crisis ucraniana y la amenaza de sanciones económicas a Moscú.

Según el Banco Central, esta fuga de capitales, mal endémico de la economía rusa, se duplicó en el primer trimestre del año llegando a los 50.600 millones de dólares, mientras que las inversiones extranjeras cayeron a un tercio.

Siluánov vinculó la fuga de capitales a la situación "geopolítica" y le pidió a Medvédev que tenga cuidado con la gestión del presupuesto, en particular en Crimea.

Rusia prometió invertir masivamente en la península y aumentar los salarios y las pensiones de los habitantes. Pero, según Siluánov, se hicieron muchos anuncios sin "analizar las necesidades reales de Crimea".

"Decisiones de ese tipo no son aceptables", advirtió, usando un tono crítico poco habitual en un funcionario ruso.

Para los analistas, Crimea podría convertirse en un lastre económico para Rusia.

"Aunque no haya una escalada del conflicto y que todo siga como ahora, la situación económica rusa se va a deteriorar", previno Nikoláev. Según él, los gastos con Crimea van a "afectar seriamente" a la economía rusa, ya que no sólo se trata de "enormes gastos imprevistos", sino que tampoco son los "más eficaces para estimular la economía".

Agencia AFP

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