23 de mayo 2013 - 00:00

Una grave crisis impone a Maduro un baño de realidad

Cuando el papel higiénico comenzó a faltar en los supermercados, el Gobierno de Nicolás Maduro acusó a la oposición de “acaparar” el vital  producto, lo que  impulsó una catarata de bromas.
Cuando el papel higiénico comenzó a faltar en los supermercados, el Gobierno de Nicolás Maduro acusó a la oposición de “acaparar” el vital producto, lo que impulsó una catarata de bromas.
 Caracas - La noticia de que Venezuela importará 50 millones de rollos de papel higiénico para abastecer al mercado desnudó el crítico momento productivo del país petrolero y forzó al Gobierno de Nicolás Maduro a negociar con los grandes archienemigos de la revolución socialista: los empresarios.

La escasez en el último trimestre fue del 20% promedio, informó el Banco Central en base un índice que mide la disponibilidad de bienes y servicios. Pero según el propio ente emisor, en algunos alimentos básicos las fallas incluso triplican el índice general.

La situación escaló a tal punto que Maduro invitó a su mesa al multimillonario Lorenzo Mendoza, presidente de alimentos Polar, la mayor empresa privada del país que el fallecido Hugo Chávez amenazó durante años con expropiar y a cuyo líder acusó de conspirar contra "el proceso".

Por primera vez en años, los pasillos del Ministerio de Finanzas se han llenado de hombres de negocios con vistosas corbatas y carpetas repletas de peticiones, como la flexibilización de los controles a la compraventa de divisas y de precios que han mermado su productividad desde hace una década. "Estamos en una fase de mucho acercamiento con el sector privado sin dejar de atender la nueva economía socialista. Podemos crecer, todos creciendo", reconoció el nuevo ministro de Finanzas, Nelson Merentes, quien es visto como un técnico del ala pragmática del chavismo con capacidad para rehabilitar los puentes con el sector privado tras años de hostilidades.

Pero mientras las conversaciones avanzan, para muchos venezolanos ir al mercado sigue siendo una odisea, obligados a recorrer varias tiendas, estar atentos a la llegada de un producto o pagar hasta cuatro veces más en el comercio informal. La escasez puso más leña en el fuego de la inflación, que se disparó ante la alta demanda y la pobre oferta, aunado al efecto cascada de la devaluación del bolívar sobre una economía dependiente de las importaciones que en 2012 sumaron un récord de casi u$s 60.000 millones. En los últimos 12 meses, los precios al consumidor se dispararon un 29,4%, la inflación más alta de la región.

Maduro se defiende asegurando que su Gobierno es víctima de un complot económico de especulación y acaparamiento promovido por sus contrarios en la acera del capitalismo, aunque está dispuesto a trabajar con los interesados en producir. "El Gobierno bolivariano que yo presido va a garantizarles el abastecimiento a todos en este país. Pero va por partes porque estamos superando un ataque económico nacional e internacional, brutal", dijo recientemente el heredero de Chávez, quien prometió un gran pacto con los empresarios.

Sin embargo, con el atraso en la asignación de u$s 9.000 millones que gremios calculan tiene pendientes la autoridad que administra el control de cambios, el escenario esperado es de una lenta recuperación del abastecimiento. Esa es una situación explosiva que podría llevar a reavivar rencillas entre el Gobierno y el empresariado, que se acusaron mutuamente de los acuciantes problemas de la economía.

Más allá del coyuntural acercamiento entre los actores antagónicos, pocos analistas creen que sea el inicio de una alianza sincera y duradera entre empresarios y el presidente, un fornido exsindicalista que busca mantener viva la radical retórica anticapitalista del "comandante Chávez".

Pero ni siquiera el carisma y la eficaz retórica de Chávez pudieron mitigar el descontento de la población ante el brote de desabastecimiento de 2007, cuando la falta de alimentos básicos fue uno de los factores que contribuyó a su primera y única derrota electoral en 14 años en el poder. Si bien la gesta social del "Comandante-Presidente" sacó a millones de venezolanos de la pobreza y creó un sistema de subsidios para suplir las necesidades básicas, también marginó a miles de empresarios, adoptó masivas nacionalizaciones y trató de controlar a los privados con leyes.

Tras años de expropiaciones ordenadas con puño cerrado y un Gobierno que fue asumiendo funciones empresariales en sectores alimentarios medulares, Venezuela se fue convirtiendo en un destino poco atractivo para los inversionistas. Ahora Maduro está dispuesto a ofrecer todo el apoyo a quienes quieran apostar su dinero para producir en el agro, incluyendo un diálogo permanente con empresarios, sostuvo el ministro de Agricultura y Tierras, Iván Gil, en el Foro de Reuters sobre Inversión en América Latina.

El problema estructural de Maduro sigue siendo el mismo que antes de la época de Chávez: un país poco industrializado que depende exclusivamente del petróleo. En el 2012 exportó crudo por un valor de más de 90.000 millones de dólares y se registraron apenas 3.700 millones de dólares en ventas no petroleras.

Como medida de emergencia, el Gobierno planteó un plan para acelerar la entrega de divisas al tipo de cambio oficial para que las empresas paguen sus deudas a proveedores externos y puedan continuar importando tanto bienes terminados como los necesarios para producir en el país.

El Ministerio de Finanzas ya asignó los dólares oficiales a unas 1.500 empresas, con retrasos de hasta de 8 meses, y espera agilizar el proceso para otras 1.500 firmas. Igualmente, el Gobierno firmó acuerdos con sus socios regionales, la Argentina y Brasil, para importar de forma inmediata alimentos empacados y materias primas. Otro gesto oficial ha sido permitir un aumento del 20% en el pollo, la carne, queso y leche, alza que ya fue superada en la práctica y que los empresarios piden se traslade a otros rubros controlados, como el papel higiénico que tiene 18 meses con precios congelados.

Agencia Reuters

Dejá tu comentario