Una lucha monumental

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San Lorenzo fue al Monumental con un planteo defensivo y River no lo supo resolver ofensivamente. Ésa puede ser la síntesis de 90 minutos de lucha, donde el fútbol brilló por su ausencia.

Caruso Lombardi mostró sus intenciones de entrada, dos líneas de cuatro para defender y adelante Franco Jara para picar a todas y Julio Furch para tratar de bajar algún pelotazo.

De esta forma buscó cerrar el partido en su cancha y, si tenía suerte, embocar a River en algún error.

Por eso al término de la primera etapa la televisión mostraba que River había tenido la pelota el 75% del tiempo transcurrido y San Lorenzo, sólo el 25%.

Pero esas cifras lo único que demostraron fue el desprecio de San Lorenzo por la pelota, ya que los defensores la rechazaban lo más lejos posible y los volantes tiraban pelotazos de 30 metros para los delanteros. Ni siquiera Julio Buffarini con su movilidad pudo crear algún peligro, ya que estaba retenido marcando.

¿Qué hizo River ante este planteo? Entregarse mansamente. Fue un equipo muy lento, sin movilidad y sin desborde. Donde los laterales no iban al ataque, salvo algunas veces Gabriel Mercado, y los volantes estaban metidos en la lucha y se olvidaban de jugar.

Así las cosas, a pesar de tener la pelota, River no supo cómo usarla y terminó chocando con una defensa que rechazaba y se la devolvía al otro campo, para que volviera a tenerla para chocar.

San Lorenzo se llevó lo que fue a buscar y el punto lo deja, por ahora, fuera de la zona de descenso. River busca su identidad, pero ayer fue un equipo sin ideas, ni memoria.

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