4 de junio 2015 - 00:00

Una máquina de fabricar millones

Madrid - La FIFA, asociación de derecho suizo compuesta por 209 asociaciones nacionales y cuyo jefe, Joseph Blatter, renunció el martes, es la organización deportiva más poderosa del mundo, capaz de superar los 2.400 millones de dólares de ingresos sólo con los derechos televisivos del Mundial y de hacer recular a Gobiernos con la amenaza de excluir a sus países de sus competiciones.

Fundada en 1904 con sede en Zúrich, el organismo, que lleva una semana inmerso en unos de los mayores escándalos de corrupción, presume de sus informes financieros. El último, relativo al período 2011-2014, refleja récord de ingresos con 5.718 millones de dólares -43% procedente de los derechos de televisión-, frente a los 4.189 del ciclo anterior.

Con el objetivo de "mejorar constantemente el fútbol y promoverlo en todo el mundo", la FIFA no dejó de crecer en sus 111 años de historia y de aumentar su influencia sobre la base de gestionar un producto como los mundiales, a cuya sombra afloraron competiciones como el Mundial de Clubes que se disputa anualmente.

Sólo los derechos televisivos por la venta de los de Brasil 2014 alcanzaron a 2.428 millones de dólares. Gracias a eso, la FIFA pudo invertir más de 1.000 millones de dólares en diversos proyectos de sus 209 asociaciones; beneficiar a cada una de ellas con 1.050.000 dólares y repartir 7 millones para cada confederación.

Brasil 2014 también dejó al país organizador 2.000 millones de dólares de ingresos procedentes del turismo, cantidad que reafirma el deseo de los países por ser anfitriones de un torneo que bate récords de audiencia y seguimiento.

La influencia económica de la organización llevó a sus principales patrocinadores, empresas como Visa, Adidas, Hyundai o Coca-Cola a mostrar su preocupación por las presuntas prácticas corruptas que se investigan desde el FBI y la Fiscalía de Suiza y a reclamar un comportamiento ético y transparente en una organización con influencia en otros ámbitos.

Políticamente su peso también va en aumento. El Congreso de hace cinco días en Zúrich fue testigo del apretón de manos entre los delegados de Israel y Palestina, pese a que el segundo había pedido la exclusión del primero.

La amenaza de la propia FIFA de excluir de sus competiciones modificó planes de gobiernos de distintas partes del mundo. Países como Nigeria, Perú, Macedonia y España pasaron por eso, en el caso español en 2008, cuando una orden ministerial obligaba a la Federación Española (RFEF) a celebrar las elecciones presidenciales antes de los Juegos Olímpicos, en contra de la voluntad federativa.

"No hay amenaza ni presión, pero si toman cualquier decisión contra la Federación Española, no tendremos más alternativa que intervenir. Estamos esperando la respuesta de las autoridades españolas, que deben entender que no tienen que intervenir en las organizaciones deportivas", advirtió la FIFA. Son palabras de Joseph Blatter, desde el martes presidente en funciones de la organización.

Ahora, con dos investigaciones en curso en Estados Unidos y Suiza y con un Congreso Extraordinario en el horizonte para elegir nuevo presidente, la FIFA tiene otra ocasión para hacer realidad el "firme compromiso" que afirma tener "con los principios de buena gobernabilidad y transparencia" y su "intransigencia con todo acto delictivo o de mala fe, tanto en el marco de una competición como en cualquier otro contexto del fútbol asociación".

Agencia EFE

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