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Una nueva decepción
El abrazo de los venezolanos para Amorebieta en el único gol del partido. Habían jugado 18 veces y siempre había ganado la Selección argentina.
Venezuela se paró en la mitad de la cancha con mucha firmeza y manejó la pelota desde la gran habilidad de Juan Arango y, sobre todo, de César González. El «Maestrico» fue la carta del triunfo de los de camiseta «vinotinto» porque manejó todos los tiempos del ataque venezolano, un ataque que tuvo en José Salomón Rondón a una pesadilla para una defensa que da muchas ventajas.
El planteo de Sabella era con dos líneas de tres para defender y a partir de allí buscar la sociedad entre José Sosa, Ángel Di María y Lionel Messi para generar situaciones de gol. Pero Sosa en su función de «cinco de salida» fracasó en forma rotunda y nunca pudo conectarse con sus compañeros.
El primer tiempo fue más parejo, pero en el segundo el calor se sintió en el físico de los argentinos y el partido fue todo para Venezuela.
Mariano Andújar se estaba convirtiendo en la figura de la cancha con tres grandes atajadas, hasta que en un centro el gigante Amorebieta (2,03) conectó de cabeza y lo dejó sin chances.
Sabella no tuvo reacción para cambiar la historia y no se entendió la entrada de Banega por Zabaleta, ni siquiera la de Rodrigo Palacio, un veloz contraatacador jugando contra un equipo que iba ganando (logrando un resultado histórico) y no le iba a dar espacios para sus corridas (tuvo una sola que Higuaín no pudo conectar al arco).
Tenían que entrar Javier Pastore (sólo jugó 5 minutos) y Ricky Álvarez para romper con las gambetas la resistencia defensiva de Venezuela. Pero Sabella pensó otro partido, uno en el que ganaba medio a cero, pero que terminó perdiendo 1 a 0.
Ahora hay un mes para pensar en Bolivia y en Colombia y en un equipo que pueda volver a ilusionar, pero que no termine desilusionando.
