16 de noviembre 2012 - 00:00

Una prueba clave para el Gobierno islamista egipcio

El Cairo - El Egipto de Mohamed Mursi, de los Hermanos Musulmanes, luego de décadas de Hosni Mubarak en el poder, se enfrenta por primera vez con una postura crítica a la ofensiva militar de Israel contra Hamás y los palestinos de la Franja de Gaza.

Detrás del nombre de la operación militar israelí que comenzó para contrarrestar el lanzamientos de cientos de misiles por parte de Hamás, «Pilar Defensivo», se reabre para los árabes y los egipcios en particular el fantasma de la operación «Plomo Fundido» (2008-2009), que mató a 1.400 palestinos y 14 israelíes.

«Debemos actuar para que estas operaciones no se repitan más», se escuchó en El Cairo, donde en una protesta en la emblemática plaza Tahrir, frente a la sede de la Liga Árabe, se quemó una bandera de Israel.

«Estamos en contacto con el pueblo de Gaza y los palestinos y los apoyamos hasta que no se frene la agresión, que es inaceptable», dijo con firmeza el presidente Mursi a la televisión pública, al comenzar una reunión extraordinaria con los ministros de Defensa, Seguridad y Relaciones Exteriores.

En la reunión se decidió enviar hoy a Gaza una delegación encabezada por el primer ministro, Hesham Qandil.

Son decisiones y declaraciones inimaginables en los tiempos de Mubarak, que durante 30 años gobernó Egipto garantizando el respeto total de los acuerdos históricos de Camp David, el primer tratado de paz que firmó este país con Israel, en 1979.

Justamente sobre esos acuerdos, muchas fuerzas políticas egipcias levantan hoy la voz más que en el pasado, hasta pedir la cancelación, como hizo ayer el Movimiento de los Socialistas Revolucionarios.

Es difícil que Mursi y su Gobierno puedan tomar realmente en consideración ese pedido extremo luego del compromiso inicial del nuevo mandatario, en julio, cuando garantizó a Estados Unidos (y a Israel) el respeto de los acuerdos internacionales.

Pero las preocupaciones al respecto existen. Por eso, desde Washington llegó esta noche el pedido de dar prueba de buena voluntad ejerciendo la «influencia en la región» para «destrabar» la situación y frenar la escalada de violencia.

Un modo de enviar como un búmeran de la dirigencia egipcia el mismo reclamo, hecho horas antes, a la Casa Blanca para que presione sobre su aliado incondicional, Israel. Informaciones de fuentes de la seguridad, difundidas por el sitio on line del diario Al Ahram, revelaron el envío de refuerzos militares desde Ismailiya hacia la frontera con Israel ante la «eventualidad de ataques contra el suelo egipcio».

Las fuentes oficiales no confirman la especie y, de cualquier modo, el hipotético refuerzo es considerado por los analistas locales como una medida de carácter propagandístico para controlar ayudas internas. Al convocar a una gran manifestación para hoy a los egipcios ante las mezquitas de todo el país, luego de la oración de los viernes, y en la plaza Tahrir, los Hermanos Musulmanes no perdieron la ocasión para enviar al Gobierno israelí acusaciones de racismo y expansionismo.

Agencia ANSA

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