La sorpresiva dimisión de la baronesa Sayeeda Warsi, funcionaria de la cancillería británica y secretaria de Estado de Religión y Comunidades, al parecer tomó al Gobierno con la guardia baja, y de inmediato acrecentó las presiones sobre Cameron por su apoyo a Israel. "Nuestro enfoque durante la actual crisis en Gaza es moralmente indefendible, no está en el interés nacional británico y tendrá un impacto dañino a largo plazo sobre nuestra reputación, tanto a nivel internacional como en nuestro país", escribió Warsi en una carta de renuncia enviada a Cameron.
En respuesta, Cameron dijo que el Reino Unido "dejó en claro de modo consistente nuestras graves preocupaciones por la alta cifra de víctimas civiles y hemos llamado a Israel a ejercitar la moderación y a hallar formas de poner fin a este enfrentamiento". El líder laborista, Ed Miliband, reaccionó rápidamente a la noticia, elogiando a Warsi por haber actuado con "principios e integridad".
| Agencias EFE y AFP |


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