Los titulares describiendo lo sucedido ayer pueden parecer un tanto psicóticos; mientras algunos hablaban de una jornada alcista para las acciones norteamericanas, otros señalaban que se anotaba una quinta rueda consecutiva en baja. La realidad es que ambas cosas resultaron ciertas, en tanto el Russell 2000 avanzó el 1,51%; el NASDAQ, el 0,68% y el S&P 500, el 0,38%, el promedio industrial cerró desandando el 0,05% al estacionarse en 15.002,99 puntos. Si hemos de ser justos, dado que el Dow estuvo la mayor parte del día del lado ganador (alcanzó a trepar un 0,43%) y fue el único de los grandes índices que terminó perdedor, deberíamos hablar de una jornada alcista. Para explicar la mejora del buen humor, lo cierto es que no tuvimos demasiados elementos (no hubo nada significativo ni en el frente macroeconómico ni en el corporativo). Por el lado de los balances, Best Buy y TJX fueron lo más destacado (si bien sus buenos números impulsaron al sector minorista, de todas formas es bueno recordar que el sector estuvo entre los más castigado la semana pasada), aunque ninguna de las empresas sea realmente gravitante (es interesante el castigo que recibió Home Depot a pesar del buen balance). Por otro lado, la tasa de los treasuries a 10 años registró la primera baja en nueve ruedas, pero igual estuvo todo el día por encima de los valores del jueves último (cerró en el 2,814% anual). Hubo quienes dijeron que la suba fue una apuesta a que la minuta de la última reunión del FOMC que se difunde hoy alejaría el temor a que la Fed revierta en el corto plazo su actual política monetaria. Pero si tenemos en cuenta que el volumen negociado apenas alcanzó los 5.240 millones de papeles (17% debajo del promedio diario en lo que va del año), es claro que si fue una apuesta, la de ayer fue bastante escueta.
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