29 de agosto 2011 - 00:00

Una semana ridícula

Una semana ridícula
Si el lector siguió el marco mediático, seguramente recordará que amaneció un súbito resurgir de las alzas -con el epicentro en el Dow- a raíz de una zona de expectativas: porque el viernes hablaría Bernanke. Y lo que primero se enarboló, es el hecho de que el funcionario de la «Reserva Federal» iría a recitar «algunas medidas». Pero, surgió un jueves negativo y que resultaba el prólogo de los mercados. Entonces, se dijo que si se tenían que anunciar más estímulos artificiales: esto sería mal tomado por los mercados. Finalmente y como suele suceder: no dijo más que ambigüedades, trasladando posibilidad de medidas hacia septiembre. Lo que originó otro repunte de los índices bursátiles. El Dow con el 1,21%, el Bovespa sumando el 0,75%, con el Merval más recatado y sin trepar más del 0,6%.

Un tránsito amparado en marco de ridiculeces, ocultando que se pudo subir porque había necesidad de no dejar que volvieron los descensos en los índices. Merval que hizo piso en «2.835» puntos, que supo llegar hasta el techo de la frontera y pase de centena, para culminar en «2.883». De última, cuando se agrega lo consumido en negocios se reitera la pobreza de la semana completa: nada más que $ 29 millones en efectivo, para acciones. Más aumentos que bajas -con «39» a «16»-, aunque sin saberse bien a qué se debió el remate favorable.

La Semana: el Dow Jones consiguió moverse en gran forma, 4,3%, el Bovespa mucho menos -con el 1,7%.- y el Merval lo hizo en torno a un 2%. Tan condicional, tan endeble. La Bolsa, imagina.

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