28 de julio 2010 - 00:00

Una sobreactuación que no suma votos

Caracas - La amenaza de cortar los envíos de petróleo a Estados Unidos y las advertencias de un ataque armado desde Colombia desvían la atención de los problemas internos del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, pero no le garantizan más votos en los próximos comicios de setiembre.

Los venezolanos elegirán nuevos legisladores el 26 de setiembre y si bien se espera que el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) ostente la mayoría en el Parlamento, los problemas económicos han hecho mella en la popularidad del militar retirado.

La reacción de Chávez a los cargos presentados la semana pasada por Bogotá, indicando que su nación alberga a grupos guerrilleros colombianos, fue típicamente feroz: inmediatamente rompió relaciones con su vecino andino y dijo que la guerra estallaría si Venezuela es atacada.

Luego, el domingo, durante un mitin y entre los aplausos y vítores de los militantes de su partido, muchos vestidos de rojo, Chávez dijo que pondría fin a los envíos de petróleo a Estados Unidos en caso de cualquier agresión colombiana.

La mayoría de los analistas coinciden en que la guerra está lejos y que es poco probable un escenario en el que el mandatario perjudique la economía de Venezuela con un embargo petrolero.

Pero al afirmar que tiene información de inteligencia que demostraría una próxima incursión militar a su país, ha encontrado una forma útil para movilizar a sus simpatizantes antes de las elecciones de setiembre. Altos funcionarios del Gobierno de Chávez han alentado protestas en la frontera con Colombia para pedir «respeto», mientras que la petrolera estatal PDVSA estableció una «alerta amarilla» e instruyó a sus 80.000 trabajadores y sus familias a prepararse para un eventual ataque.

La pelea ayuda a distraer la atención pública de problemas como una profunda recesión, la escasez de energía y la inflación anualizada de alrededor del 30%. Además, desalienta a Colombia de emprender una acción militar contra los rebeldes que supuestamente están en Venezuela.

Pero al mismo tiempo, la confrontación con Colombia es vista como impopular en las encuestas de opinión y el temor de que Chávez podría llevar a Venezuela a una guerra podría jugar en contra de él en las urnas.

«La ventaja desde el punto de vista electoral es que hay descontento como consecuencia de la escasez de electricidad», dijo Steve Ellner, autor del libro «Repensar la política venezolana». «Ayuda a desviar la atención de los problemas más mundanos», agregó.

Venezuela es el hogar de unos 4 millones de inmigrantes colombianos, alrededor del 10% de la población, que huyeron de la guerra civil y buscaron trabajo. Muchos son partidarios tradicionales de Chávez, ahora preocupados por su estatus en el país.

«Hay un gran número de colombianos que viven en Venezuela y hay un gran número con doble nacionalidad», dijo Edgardo Lander, profesor de Estudios Latinoamericanos en la Universidad Central de Venezuela. «Esta situación provoca incertidumbre y preocupación entre ellos», opinó.

La última discusión entre los vecinos andinos se aceleró el jueves pasado. El presidente saliente de Colombia, Álvaro Uribe, aparentemente quería provocar a Chávez: su enviado a la Organización de Estados Americanos (OEA) no sólo mostró fotos de los campamentos, sino que lanzó una diatriba diciendo que los venezolanos habían desperdiciado su riqueza petrolera.

Políticos de oposición venezolanos reaccionaron con enojo ante las acciones de Uribe, diciendo que socavó sus esperanzas de alcanzar una mayoría parlamentaria en las elecciones.

«Uribe ayudó a Chávez sacándolo de sus conflictos internos para meterlo en un conflicto internacional donde el tirano se mueve como pez en el agua. Es como si Uribe quisiera votar por Chávez», dijo Enrique Ochoa, dirigente del partido de centroizquierda Un Nuevo Tiempo (UNT).

Analistas predicen que el PSUV ganará la mayoría de la Asamblea Nacional, pero un escándalo de comida podrida hallada dentro de contenedores del Gobierno en puertos nacionales y la ira que ha generado la escasez de electricidad y agua este año, aparentemente, han lastimado la popularidad de Chávez.

Las elecciones son vistas como un barómetro importante que medirá el apoyo a Chávez y la oposición, antes de una elección presidencial en 2012, cuando el militar retirado se postularía para un nuevo mandato.

Agencia Reuters

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