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Una valiosa muestra reúne varias épocas del genio de Goya
Una de las 40 estampas de la serie “Los desastres de la guerra”, parte importante de la muestra “Goya, el sueño de un genio”, con obras provenientes de museos argentinos y españoles que exhibe el Muntref.
Un gran esfuerzo conjunto entre el Museo Nacional de Bellas Artes que ha prestado alrededor de 70 obras, 38 estampas de la serie "Caprichos" y 40 de "Desastres de la Guerra", aquellas que salen por primera vez del Museo Lázaro Galdiano de Madrid, grabados y pruebas de estado que permiten conocer los ensayos del artista hasta lograr la lámina final, el Museo Castagnino - Macro de Rosario y colecciones particulares en un total de 140 obras.
Bajo la curaduría del investigador y experto Ángel Navarro, coordinación de la Directora de Arte y Cultura de Muntref, Diana Wechsler, un excelente montaje e iluminación acorde con los cánones internacionales en la materia, permite admirar una vez más en nuestro país la obra de este pintor de la Corte, nacido en Zaragoza en 1746 y fallecido en Burdeos, Francia, en 1828.
Admirador de Velázquez, el gran pintor español del siglo precedente, fue testigo de su tiempo: la España de Carlos III (1759/1788), de Carlos IV (1788/1808), de la Revolución Francesa cuando la sociedad europea desafió el poder de los reyes, de la Guerra de la Independencia Española (1808/1814) y parte del período de Fernando VII (1808/1833). Sufrió penosas enfermedades y una de ellas lo dejó sordo a los 50 años. A propósito de esto, la novelista inglesa Julia Blackburn en un libro de ficción sobre el viejo Goya señaló que "quedó tan sordo como un hombre muerto que no despertará de su frío sueño por muy fuerte que le griten". Aún hoy no se sabe la causa definitiva de su sordera, razón por la que debió renunciar a su puesto de director de Pintura en la Academia de San Fernando y también razón de su profunda depresión.
Insignes escritores, artistas, coleccionistas de su obra se han referido al artista inimitable, capaz de sacar a la luz las debilidades del hombre. La crítica del siglo XX ha analizado los diferentes Goya, entre otros, el de los tapices, el de los retratos burgueses, el de las pinturas negras para los que usó diferentes lenguajes, el cómo pasa de un episodio a otro, las crisis biográficas, enfermedad, amor, soledad, o históricas como la revolución, la invasión, la guerra , la represión.
Su producción primera, los tapices, las pinturas religiosas, retratos, se encuentran en el contexto del siglo XVIII, optimista y confiado en las fuerzas de la razón que contrasta con su producción madura en la que va a mostrar su desencanto, su más crudo pesimismo cuando revela lo sombrío con una actitud crítica sin atenuantes.
Experimentó técnicas y procedimientos y sus primeros tanteos en el grabado los realiza hacia 1771 y en 1778 produce copias de cuadros de Velázquez con la técnica del aguafuerte.
Es en los "Caprichos" que introduce junto al aguafuerte, la técnica del aguatinta y consigue efectos de fondo negro o gris uniforme sobre los que se recortan siluetas blancas. "Caprichos" tienen una gran carga crítica, con frases al pie, a veces precisas y otras, ambiguas, con cierta prudencia por temor a la censura sobre las extravagancias, mentiras, ignorancia, el ridículo, la pacatería de la época, la crítica clerical.
"Los desastres de la guerra" es una serie dramática y revela su visión, no sólo de la guerra sino aquella de la condición humana. Fue comenzada en 1810 y se ha escrito que lo que muestra es "la trastienda de la guerra..., la obra espantosa de los instintos... lo que no se escribió en los relatos históricos...". También lo que Madrid vivió, el hambre, entre 1811 y 1812, la falta de solidaridad de los poderosos, amargas estampas en las que la muerte está siempre presente.
Goya guardó esas láminas, mucho más comprometedoras que sus "Caprichos", y recién en 1863 la Academia de San Fernando realiza una edición que atestigua la barbarie.
No pasó esto con la "Tauromaquia" realizada entre 1814 y 1816, cuando tiene casi 70 años. Se refugia en lo que fue su afición desde su juventud y "relata" todo lo relacionado con esta pasión popular, el movimiento de toro y toreador, la brillante luz solar del espectáculo.
Los "Proverbios, Disparates o Sueños" pertenecen al período de su vejez, entre 1819 y 1823, pero como no está fechada con exactitud y no se hizo ninguna edición en vida, no tuvo una ordenación definitiva. Se han interpretado como lo absurdo de la existencia, las fuerzas del mal, la hipocresía, el fatal triunfo de la vejez, el dolor y la muerte. De allí la vigencia de este artista genial que ha tocado todos los temas de la condición humana.
Se han previsto numerosas actividades para escolares, jubilados, talleres, mesas redondas, con especialistas, y hasta con el artista Luis Felipe Noé que analizará la obra en un recorrido por las salas.
Clausura el 18 de septiembre (Valentín Gómez 4838, Caseros. Entrada gratuita, lunes a domingos de 11 a 20).


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