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Uribe: “Mi experiencia con el presidente”
El expresidente colombiano es hoy el opositor de mayor dimensión a su sucesor, Juan Manuel Santos. Uribe, de línea dura, escribió ayer en la página de su movimiento político, Primero Colombia, una columna titulada «Algo de mi experiencia con el presidente Santos». Interesa conocer sus principales párrafos, que dan la pauta de cómo están divididas las aguas hoy en Colombia, al menos del centro a la derecha.
Regresé a la mesa después de hacer la presentación y el doctor Santos, anfitrión, me comentó «con ese discurso no lo derrotan», en referencia a la contienda electoral sobre reelección presidencial en 2006.
A los pocos días me visitó en la oficina, me ofreció apoyo e inició las gestiones que concluyeron, con Oscar Iván Zuluaga como coequipero, en la creación del Partido Social de Unidad Nacional.
Sucedida la victoria de 2006, me visitó nuevamente y me preguntó: «¿Pre, usted qué va a hacer conmigo?», sin dudar le respondí: «Lo nombro ministro de Defensa para que sea Presidente».
Desacuerdo
En el debate sobre una eventual segunda reelección, repetía a los integrantes del Gobierno mi desacuerdo en perpetuar al Presidente y mi preocupación por el riesgo de abandono de las políticas que venían en marcha, y que mostraban resultados bondadosos para Colombia. En febrero de 2010 repetí al doctor Santos lo mismo, y le agregué, solamente a él, que mi información era que la Corte Constitucional declararía inexequible la ley del Referendo, que él debía estar preparado para dar la batalla. El doctor Santos asintió.
Conocida la sentencia negativa, la mañana siguiente, en Cali, suspendí en dos ocasiones un Consejo Comunitario para recibir al doctor Santos y al doctor Andrés Felipe Arias. Mi afán de defender la continuación de las políticas me llevaba a pensar en ellos como continuadores exitosos.
Hice más fuerza, sentí más angustia, por la elección del doctor Santos que por las mías. Si bien los problemas del país no estaban resueltos, nuestras políticas iban por buen camino. Muchos colombianos identificaron la gallina Doña Rumbo y los tres huevitos (seguridad, confianza de inversión y cohesión social), a los que aludía en mis diarios coloquios radiales, como una invocación en favor del doctor Santos.
Ahora me angustia que un país que estaba energizado por el optimismo de la seguridad, impulsado por la inversión y resuelto por la cohesión social, entre en el congelador de la incertidumbre de pensar, a la mañana, mediodía y noche, ¿qué pasará en las negociaciones con el terrorismo?, y en qué terminará el albur reconocido por el Presidente que hace pocos días dijo «y si me suena la flauta!»
Colombia, aun con dificultades, merece certeza. No es justo que se le someta al azar antecedido por dos años de debilitamiento de la seguridad, de asesinatos de niños, de soldados, de policías y de ciudadanos en general, como ocurrió, hace apenas días, en el Meta. El discurso de la paz no puede ser la excusa del incumplimiento del deber de dar seguridad a los ciudadanos.


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