6 de enero 2016 - 00:00

Urtubey, el fin del FpV y la afiliación de los K

Miguel Ángel Pichetto, Gabriela Michetti y Juan Manuel Urtubey
Miguel Ángel Pichetto, Gabriela Michetti y Juan Manuel Urtubey
  Néstor Kirchner planeó, y se lo contó a varios dirigentes que lo visitaban en Olivos en aquellos días de 2009, archivar la marca FpV para entrar en una nueva etapa política y de nomenclaturas. Lo pensó, aunque eso no significa que lo hubiese hecho, luego de la derrota contra Francisco de Narváez, pero no tuvo tiempo -porque murió en octubre de 2010- para introducir otra sigla a la cartelera electoral.

Juan Manuel Urtubey dijo, con otros argumentos, otras intenciones y más contundencia, lo mismo: que el FpV "se terminó. El salteño, que se anota para presidir el PJ nacional, afirmó: "Hay que construir un nuevo peronismo, porque se terminó el Frente para la Victoria" y precisó que "fue un espacio que se articuló bajo la conducción de Néstor y Cristina. Fue un frente electoral. Para nosotros, lo permanente es el peronismo. En dos años discutiremos cuál es el frente".

Urtubey expresa, en este tramo, a un PJ "amigable" con Macri, postura que entre gobernadores e intendentes es prácticamente mayoritaria, en parte porque tienen que convivir desde otro lugar; en parte porque muchos, incluso Urtubey, necesitan -o creen que necesitan- de la bondad de Macri para cubrir fragilidades presupuestarias y el capítulo más sensible a mediano y largo plazo: las obras.

Ese perfil es revelador de algo que, bien mirado, es una obviedad: para el PJ territorial, Macri se comportará como un peronista clásico, a lo Néstor, cuando decida a quién ayude y a quién no, y en el momento de repartir obras y otras bendiciones. Lo que hizo, hasta acá, con los DNU alimenta esa tesis y las charlas que Rogelio Frigerio tiene con peronistas como el riojano Sergio Casas o el entrerriano Gustavo Bordet, apuntan a acordar y atraer a caciques PJ.

Urtubey explora la cuestión partidaria y lo hace en público mientras otros se mueven con más sigilo. Es el caso de La Cámpora que mandó a sus referentes a afiliar en el PJ, campaña que está en proceso y se concentrará en algún momento en la sede de la calle Matheu, pensando en que el partido puede ser, en pocos meses, un escenario de disputa. El neocamporismo dice que ve difícil que Cristina de Kirchner quiera pelear la jefatura del partido -algo que, por otro lado, nunca le atrajo ni jamás hizo- pero por las dudas anotan a sus fieles para tener más incidencia en los padrones del PJ, para la eventualidad de una disputa. "Es de buen peronista sumar afiliados", dijo con picardía un dirigente de La Cámpora para, luego, aceptar que las afiliaciones son "por las dudas".

Pablo Ibáñez

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