- ámbito
- Edición Impresa
Uruguay jugando fútbol
Diego Forlán sale gritando el primer gol de Uruguay, que derrotó al local Sudáfrica.
Los 42.000 sudafricanos, cada uno con su religiosa vuvuzela, empujaron al comienzo pero no llegaron ni a entibiarle las manos a Muslera. El paso de los minutos y por sobre todas las cosas, el primer gol de Forlán empezó a poner las cosas en un marco de lógica futbolística indiscutible, Uruguay es más que los locales. Por la propuesta de tres delanteros (Cavani, Suárez y el goleador de la noche), por la firmeza en la última línea y por el gran trabajo de ese pichón de «Chicho» Serna llamado Egidio Arévalo Ríos. Así fue como el duelo comenzó a tener carácter de monólogo, incluso en la primera etapa ya Suárez había tenido una buena chance de aumentar el tanteador.
Por complemento a su solidez, los orientales le agregaron fútbol colectivo, porque si bien Diego Forlán destila categoría en cada intervención cada uno de los integrantes del equipo se animaba a jugar fútbol, con la pelota al ras del piso y teniendo una ambición por el arco rival inédita para los últimos años de la Selección celeste. Cuando ya se jugaba el último cuarto de hora, Khune, el arquero local vio la roja por el penal a Suárez (que Forlán cambió por gol) y a partir de ahí, la ilusión de la goleada comenzó a rondar la cabezas uruguayas. Fueron tres, pudo ser alguno más, sabiendo que un grupo tan cerrado no es un dato menor ser contundentes. Victoria, goleada, máximo artillero del Mundial y planes de quedarse un poco más allá de primera ronda, lo cual quizá se cruce con Argentina, como ya se dio el choque en octavos de 1986.


Dejá tu comentario