10 de abril 2012 - 00:00

Ushuaia aplaudió a sólido grupo de cámara de Rosario

Ushuaia - Con un brillante solista, el pianista Alexander Panizza, y un programa coherente y adecuado, el domingo pasado en el Hotel Las Hayas la Orquesta de Cámara de Rosario dirigida por Fernando Ciraolo se despidió de la octava edición del Festival Internacional de Música de Ushuaia, en el que había debutado dos días antes.

Combinar dos obras de Joseph Haydn con una pieza de «perfume antiguo», la suite «De los tiempos de Holberg» del compositor romántico Edvard Grieg fue, como se dijo ya, una muy buena iniciativa, y de hecho el público festejó calurosamente esa elección. El fuego se abrió con la «Sinfonía en sol mayor» número 27 de Haydn, donde (al igual que en el concierto para piano que le sucedió) se prescindió de los vientos requeridos. La monotonía tímbrica derivada de esta circunstancia estuvo afortunadamente compensada por un delicado trabajo de dinámica y articulación, con un resultado de gran musicalidad.

Alexander Panizza, pianista argentino de amplia trayectoria nacido en Canadá, acometió el célebre «Concierto en Re mayor» de Haydn con técnica impecable, sobriedad y un sonido bello y límpido, aunque se lo advirtió algo «encorsetado» respecto de la fluidez del discurso musical. Donde pudo dar rienda suelta a su virtuosismo fue en el bis que brindó: el estudio de Liszt basado en «La campanella» de Paganini, una pieza que se advierte mucho más afín a su sensibilidad y su poderío, y que le valió una ovación de pie por parte del auditorio.

En la segunda parte, la suite «De los tiempos de Holberg» de Grieg tuvo en las cuerdas rosarinas una versión pálida, donde se hicieron evidentes ciertas rispideces en la afinación. Una vez más la cohesión de los instrumentistas, su muy buena comunicación con el director y el entusiasmo que se advirtió en ellos contribuyeron a hacer de varias páginas de la obra momentos realmente disfrutables, en tanto que el bis (el movimiento final del «Divertimento» KV. 136), ajustadísimo y vibrante, fue un perfecto final para una noche de muy buena música.

* Enviada Especial

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