18 de julio 2011 - 00:00

Van a darle a la UIA los terrenos de Tecnópolis

Eduardo Duhalde desayunará mañana con los miembros del Comité Ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA), quienes siguen su ronda de conversaciones con candidatos a la presidencia que se iniciaron en Olivos con Cristina de Kirchner pocos días después de que la entidad fabril renovara sus autoridades.

Una de las preguntas que aguardan al bonaerense es cómo hará para garantizar que su coalición de «sesenta y nueve pequeños partidos provinciales» (según sus propias promesas) lo acompañe monolíticamente el 23 de octubre. Duhalde se sentirá como en casa: el presidente de la UIA fue su ministro de la Producción, y con él conserva una amistad desde los difíciles días de 2002/2003.

Y pese a que no juegan para la presidencia, la UIA invitaría también a Mauricio Macri y a Daniel Filmus, con una condición: «Si hay balotaje», según le dijo a este diario una alta fuente de la entidad en la que siguen las dudas al respecto.

Después de ese desayuno, los directivos de la UIA escucharán el habitual «informe del presidente» de boca de José Ignacio de Mendiguren. Explicará el último almuerzo que compartió con el Grupo de los Seis la semana pasada, en el que los máximos dirigentes empresarios del país volvieron a pedir seguridad jurídica para invertir en el país, más algunos detalles de ese encuentro que permanecen reservados.

Sin embargo, De Mendiguren les tiene reservada una sorpresa a sus compañeros del Comité Ejecutivo: lo que pocos conocen es que el jueves pasado mantuvo una reunión secreta en Casa de Gobierno con el secretario legal y técnico de la Presidencia, Carlos Zannini. La sorpresa inicial de De Mendiguren fue cuando lo citaron a la Rosada con pocas horas de antelación. La razón del encuentro con quien es hoy uno de los hombres más influyentes del Gobierno fue proceder a un cambio de terrenos.

La oferta de Zannini fue la siguiente: otorgarle a la UIA una porción a determinar de las 50 hectáreas de las tierras que desde el viernes ocupa la muestra Tecnópolis a cambio de unas tierras que hoy serían (el tiempo verbal tiene que ver con el hecho de que nunca se firmó la escritura) en Barracas. Allí el Gobierno planea levantar una especie de «Cinecitá» criolla, con estudios de cine, laboratorios, etcétera.

Cesión

Pocos recuerdan que hace casi cuatro años, en Parque Norte, el entonces presidente Néstor Kirchner firmó, en el marco del festejo del Día de la Industria, la cesión de 14 hectáreas de tierras fiscales en las inmediaciones de la cancha de Huracán. Los terrenos ferroviarios iban a ser convertidos por la UIA en un centro de exposiciones, en el que se asentaría todos los años una megamuestra industrial. La intención de Kirchner era transparente: instalar en Buenos Aires un predio que compitiera con el de la Sociedad Rural, propiedad de un enemigo político (Francisco de Narváez) y operado por un adversario con el que poco tiempo después se enfrentaría por las retenciones a la soja: la Sociedad Rural Argentina.

El documento que se firmó esa calurosa tarde de septiembre de 2007 fue apenas simbólico: las formalidades, como el traspaso del dominio de la tierra a sus nuevos dueños, nunca se concretaron. Tampoco se concretó la construcción del predio: la central fabril no tenía los fondos para hacerlo, y hubo poco interés en buscar una empresa para erigir y operar por concesión el predio ferial. Según anunció en su discurso Kirchner, la intención era que el predio se inaugurara antes del Bicentenario, para que pudiera formar parte de los escenarios donde se realizarían los festejos.

Zannini tampoco habría abundado en detalles sobre las características del «swap» inmobiliario, qué harían con las tierras de Barracas (más allá de lo de la «ciudad del cine») y cuál sería el esquema por el cual la UIA se incorporaría como expositor permanente a Tecnópolis, que después de su cierre se convertirá -según prometió el Gobierno nacional- en un «parque temático». Ayer por la tarde se lo vio a De Mendiguren paseando por la exposición, como quien mira un inmueble que está a punto de comprar. O no.

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