5 de febrero 2010 - 00:00

Vecinos sin agua por un corte imprevisto

Mendoza - La crisis en torno al servicio de agua potable, que derivó el año pasado en la intervención de Obras Sanitarias de Mendoza (OSM), alcanzó ayer un pico de tensión cuando se produjo un corte imprevisto del suministro en el Gran Mendoza por una rotura accidental realizada por terceros en unos de los caños distribuidores. Con ese marco, el interventor designado por el gobernador Celso Jaque, Gonzalo Dávila, presentó un informe al vicegobernador a cargo del Ejecutivo, Cristian Racconto, donde sostiene que se necesitan $ 30 millones para mantener la empresa en funcionamiento operativo hasta diciembre de 2010 y entre $ 500 y $ 600 millones para obras de infraestructura como parte de un plan de cinco años a fin de poder afrontar la gran y creciente demanda de agua.

«En este sentido, hay que separar la atención del servicio en lo inmediato y las obras que deben construirse de acá a cuatro años», señaló Dávila.

Para el segmento que atiende el suministro del agua, también se prevén inconvenientes que se deberán atender en el corto plazo. Tampoco se quedan atrás las necesidades de mejoras tanto en la producción de agua potable como en la capacidad de conducción.

Los establecimientos de líquidos cloacales son otro eslabón de la cadena que requerirá futuros aportes de capital. Según Dávila, el monto podría ser superior si no se hubiese aumentado el año pasado la tarifa por la prestación. En efecto, en el decreto 1.703, publicado el 7 de agosto, se estableció una suba del agua del 36,5% a partir del 1 de ese mes.

Mientras tanto, el Ente Provincial del Agua y el Saneamiento (EPAS) solicitó a la población de la capital mendocina y los alrededores -afectada por la interrupción del servicio- «hacer un uso absolutamente responsable y solidario del agua potable».

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