- ámbito
- Edición Impresa
Vejez rocanrolera en la lograda “Forever Young”
Tal vez lo más destacable de «Forever Young» sea su abierta desmitificación de la vejez y el permiso para reírse de sus inclemencias.
La divertida ocurrencia de convertir a seis jóvenes artistas de hoy en un grupo de viejitos internados en un geriátrico del año 2050 da pie a una serie de gags muy eficaces sobre el mundo actual y sus excesos. Los testimonios de estos ancianos son propios de una cofradía antiguamente inclinada al sexo, las drogas, el rock and roll y la libertad más absoluta. Aunque la salud no los acompañe del todo, al fin y al cabo son cantantes y actores y eso les permite conservar su espíritu lúdico y sus ganas de vivir.
Entre tatuajes y piernas ortopédicas, alterados por el Alzheimer, los fármacos y la arbitraria disciplina de una enfermera siniestra que los trata como niños, esta pandilla de octogenarios sabe cómo pasarla bien apelando a su creatividad. Ante cada descuido de su guardiana, traman aventuras imposibles, comparten anécdotas picantes, dramatizan algún cuadro teatral o simplemente pelean entre sí con la energía disparatada de un dibujo animado. Y en todo momento está presente la música, a través de canciones que hicieron furor en los años 70, 80 y 90 (la selección es atractiva y funciona como un gran disparador de recuerdos y emociones).
«Forever Young» se estrenó originalmente en Noruega y fue adaptada posteriormente por la compañía catalana Tricicle. La versión local incluye algunos tangos y canciones folklóricas más una atrayente selección de rock argentino que se ajusta a la acción dramática sin fisuras.
El director Daniel Casablanca (bien conocido por su trayectoria junto a «Los Macocos») adaptó la pieza al humor porteño. Sumó diálogos incisivos y breves pantallazos de actualidad sobre política, cultura, costumbres, modas, etcétera. También se atrevió de lanzar varios misiles sobre el mundillo farandulero (imposible no soltar la carcajada con las fúnebres referencias a Guillermo Francella) e incorporó algunos enredos payasescos que denotan un excelente entrenamiento actoral por parte del elenco y donde también se lucen las coreografías de Elizabeth de Chapeaurouge.
Tal vez lo más destacable de la puesta sea su abierta desmitificación de la vejez, el permiso para reírse de sus inclemencias, denunciando a la vez los tabúes y prejuicios que la rodean. Aunque también se observan gestos de infinita ternura y de un amor tan incondicional que resulta difícil no emocionarse. Pese a su simpleza argumental, el espectáculo atrapa y entretiene gracias al encanto de estos jóvenes veteranos de la comedia musical: Omar Calicchio, Ivanna Rossi, Melania Lenoir, Germán Tripel, Martín Ruiz y Gimena Riestra (insuperable en el papel de enfermera).


Dejá tu comentario