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Venecia: nueva mirada sobre el crimen de Dallas
El actor Tom Welling y el director y ex periodista Peter Landesman, durante la presentación en Venecia de un nuevo film sobre el asesinato de Kennedy, del cual se cumple medio siglo.
Zac Efron, antiguo ídolo adolescente en la serie High School Musical, hace el papel del doctor Charles Carrico, que comenzó el tratamiento de emergencia a JFK. Paul Giamatti es Abraham Zapruder, el fabricante de ropa para mujeres que grabó el asesinato con su cámara personal. El quirófano donde las enfermeras y los médicos tratan de salvar a Kennedy mientras los rodean los fanáticos asesores del presidente y agentes del servicio secreto está bañado en sangre, tocando a todos de una forma "muy 'shakespeariana'", dijo el director Peter Landesman.
Landesman, un ex periodista, dijo que quería mostrar lo que le ocurrió a los médicos, enfermeras, agentes del servicio secreto, policía y gente corriente como Zapruder que estaban allí el 22 de noviembre de 1963 presenciando un acontecimiento que cambió sus vidas para siempre. "El asesinato de Kennedy había sido entendido desde el nivel de la especulación, la mitología, la política, las ideas de conspiración y algo desconocido", dijo Landesman en una rueda de prensa tras la proyección. "En lo que nunca pensamos realmente fue en la desorientación, el poder, el caos y la anarquía de lo que iba a sobrevivir seriamente al asesinato toda esa semana", sostuvo.
La teoría de una conspiración, descontrolada desde el asesinato, no figura en "Parkland", dijo Landesman. "Durante 50 años la mitología sobre la especulación conspirativa ha ocupado gran parte del debate intelectual y emocional de los Estados Unidos. Eso está ahí, esa conversación tiene lugar y siempre ha estado, nunca se detendrá. Pero nuestro enfoque está en las emociones, las verdades y la supervivencia", indicó. La película, que dura 92 minutos, narra los hechos durante tres días, desde que Kennedy recibió el disparo una hora después de su llegada a Dallas, hasta que su asesino, Lee Harvey Oswald, fue enterrado tras ser disparado al día siguiente por el propietario de un club nocturno de Dallas, Jack Ruby.
También se vio en la Mostra ayer la nueva película del veterano Terry Gilliam, un film surrealista de ciencia ficción que denuncia los excesos del presente tecnológico, la soledad y los amores virtuales, que en su primera proyección fue recibido a la vez con ovaciones y abucheos. "Teorema Cero", realizado con bajo presupuesto, describe un futuro no muy lejano como una suerte de pesadilla, con gente conectada y observada en forma permanentemente, en el que dominan los mensajes de la publicidad, carteles con prohibiciones, todo tipo de venta de objetos e inclusive de iglesias.
"Narro una sociedad en la que la soledad dejó de existir. Todo el mundo está conectado siempre a internet, incapaz de vivir el momento en forma plena porque tiene ansia de comunicar inmediatamente a los otros lo que vive y siente", recalcó GIlliam, de 73 años, autor del célebre "Brazil". La obsesión por el futuro se transforma en una denuncia del presente, aunque reconoció que decidió dejar un final abierto como un "mensaje de esperanza, en el que el amor puede ser el camino para redimirse. El amor es peligroso para la sociedad", comentó Gilliam durante la presentación a la prensa.
En un mundo controlado por Management, que observa todos los movimientos a través de telecámaras instaladas hasta en los ojos, en una suerte de Gran Hermano de nuestros días, Qohen Leth, el actor Christoph Waltz, un genio de la informática, intenta resolver el teorema cero: el sentido de la vida. Desde su extraña habitación, una iglesia gótica, oscura y sucia, con ratones y llena de instrumentos informáticos, Qohen espera la llamada telefónica que resuelva el complicado teorema matemático.
"Yo no me creo ni un 'nerd' ni un 'geek', pero me siento ante el computador y me dejo seducir", admitió el realizador, que denuncia a su manera las relaciones virtuales, la incomunicación entre jóvenes, el temor frente a las decepciones de la realidad.
"La nueva fe es la tecnología", sostiene Gilliam, que rodó su filme en Bucarest en sólo 27 días y con actores amigos, que trabajaron gratuitamente, entre ellos Matt Damon. "Hay que tener control sobre nuestra vida ya sea virtual, real o surrealista", propone Gilliam, que no obstante todo confesó que usó su iphone para completar el film.


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