13 de septiembre 2010 - 00:00

Venecia premió a EE.UU. e ignoró al cine italiano

Que el presidente del jurado, Quentin Tarantino, le entregara el máximo galardón del Festival de Venecia a su ex pareja despertó suspicacias, aunque el film de Sofía Coppola gustó a buena parte de la crítica.
Que el presidente del jurado, Quentin Tarantino, le entregara el máximo galardón del Festival de Venecia a su ex pareja despertó suspicacias, aunque el film de Sofía Coppola gustó a buena parte de la crítica.
Venecia - Sofía Coppola ganó el sábado el León de Oro, máximo galardón del Festival de Venecia, por «Somewhere». La hija de Francis Ford Coppola le arrebató a Alex de la Iglesia el sueño de alzarse con el máximo galardón del certamen italiano, aunque el director español se marchó de la muestra con el premio al mejor guión y al mejor director por «Balada triste de trompeta». Peor le fue al cine italiano, que entró en crisis al haber sido ignorado por los jurados.

Pese a los interrogantes que generó el premio a Coppola por haber sido otorgado por su ex pareja sentimental, el presidente del jurado Quentin Tarantino, su film fue aceptado y elogiado por buena parte de la crítica. En su cuarta película, Sofía Coppola emocionó a los críticos con un retrato minimalista de la existencia vacía de un actor de éxito en Hollywood. En los agradecimientos, la cineasta hizo una mención especial a la persona «que me ha enseñado», vale decir, su padre.

El jurado de esta 67 edición de la Mostra alteró además el esquema de premios para incluir en el palmarés al que está considerado «el descubridor» de Tarantino, el cineasta independiente Monte Hellman, a quien se le concedió un León de Oro especial a toda su carrera. Hellman, productor del primer film de Tarantino, ha firmado obras consideradas de culto como «Two Lane Blacktop». A los 78 años compitió por primera vez en un certamen internacional con «Road to Nowhere», la primera película que dirige en más de 20 años, y que formó parte de la competencia oficial en Venecia.

«Los films que ganaron premios fueron los que nos gustaron a todos. Hablar de conflicto de intereses es exagerado. Se trata más de chismes que de realidad», comentó ayer a la prensa el oscarizado director italiano Gabriele Salvatores, miembro del jurado.

La prensa italiana no fue tan piadosa, para «Il Corriere della Sera», por ejemplo, los ganadores son filmes «simpáticos e intrigantes, pero nada más».

«Los films italianos no llegan a tocar los sentimientos de los extranjeros», reconoció Salvatores al intentar justificar las razones de la ausencia de premios en Venecia, donde Italia competía con cuatro películas. «Creo que se trata de un problema de escritura cinematográfica», sostuvo el director, quien propone la solución: «Hay que abandonar la comedia a la italiana y el neorrealismo».

No obstante, la decisión de conceder cuatro premios sobre diez a films estadounidenses suscitó malestar en Italia, que se interroga «sobre si vale la pena invertir» en un certamen tan costoso para que su cine tenga tan poca visibilidad y repercusión a nivel internacional. «Cuando nuestro cine se compara con el de otros países no se puede negar que tiene límites: nuestras películas son nobles, divertidas, bonitas o complejas. Pero a todas les falta esa cosa indefinible que las convierte en extraordinarias», sentenció el diario «La Repubblica». El diario no deja de recordar tampoco que hace pocos años Tarantino, decretó sin titubeos la muerte del cine italiano.

Un emocionado Alex de la Iglesia subió en dos ocasiones al escenario para recoger la Osella al mejor guión y el León de Plata a la mejor dirección por una comedia grotesca sobre dos payasos que luchan a muerte por una mujer, en medio de la incertidumbre de los últimos años del franquismo. En una de esas ocasiones, se arrodilló teatralmente para agradecerle el premio a Tarantino,

El director español aseguró en rueda de prensa posterior a la premiación que en este momento nadie hace nada nuevo. «Somos todos farsantes. Todos disfrutamos de copiar el trabajo de otros. Eso se llama postmodernidad. En este festival lo que estamos premiando es al mejor coctelero, al mejor barman. El truco está en mezclar los elementos bien», afirmó.

De la Iglesia se puede considerar uno de los grandes vencedores de esta mustia edición del más veterano de los grandes festivales de cine, en la que «Essential Killing», del polaco Jerzy Skolimosky, se alzó con el Premio Especial del Jurado y con la Copa Volpi al mejor actor, que recayó en el estadounidense Vincent Gallo, quien no compareció en ningún momento ante la prensa y tampoco subió al escenario a recoger el galardón. En «Essential Killing», Gallo se mete en la piel de un afgano, detenido por fuerzas norteamericanas al ser considerado un potencial terrorista y secuestrado a un país de Europa del norte, donde consigue escapar.

En el apartado femenino, la actriz franco-griega Ariane Lebed fue la premiada por «Attenberg», una propuesta radical de Athina Rachel Tsangari que dividió a la crítica. Para muchos, este premio debió haber sido para Natalie Portman, quien partía como favorita para alzar la Copa Volpi por su retrato de bailarina atormentada hasta la obsesión con el éxito que compone para Darren Aronofsky en «Black Swan».

Sin embargo, su compañera de reparto Mila Kunis se alzó con el premio Marcello Mastroianni a la mejor intérprete revelación.

El jurado internacional, del que también formó parte el director mexicano Guillermo Arriaga, concedió el premio de fotografía a Michail Krichman por la película rusa «Silent Souls».

En la sección Horizontes, el premio fue para «El verano de Goliat», del director mexicano Nicolás Pereda, mientras que la producción mexicano-dominicana «Jean Gentil», de Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas se llevó una mención especial.

Agencias DPA, AFP y ANSA

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