24 de noviembre 2015 - 00:17

Venezuela e Irán, globalidades que ya son dilemas para Macri

• URUGUAY Y BRASIL RECHAZAN CLÁUSULA ANTI-MADURO.
• ¿Y SI INTERPOL BAJA ALERTAS ROJAS SI SE VOTA LA DEROGACIÓN?

Marcos Peña
Marcos Peña
 anuncio de Mauricio Macri sobre el que insistirá, cuando sea presidente, ante los socios del Mercosur para que sancione al Gobierno de Nicolás Maduro en uso de la llamada "cláusula democrática", pareció ayer en convertirse en la primera rispidez del nuevo Gobierno.

El canciller de Uruguay Rodolfo Nin Novoa dijo que en ese país no están dadas las condiciones para hacerlo porque la situación interna venezolana, en donde habrá elecciones el 6 de diciembre, "está lejos de sufrir una alteración en el orden democrático".

Esa cláusula se aprobó en 1998 en una cumbre regional de Ushuaia y dice en su artículo 2° que "se aplicará a las relaciones que resulten de los respectivos Acuerdos de integración vigentes entre los Estados partes del presente Protocolo, en caso de ruptura del orden democrático en alguno de ellos".

Según Montevideo, y también el Gobierno de Brasil, esa aplicación es quimérica por las condiciones actuales, aunque pesen sobre Maduro acusaciones de persecución política de opositores. Las palabras de Nin Novoa dejan abierta la cuestión a lo que ocurra en las elecciones del 6 de diciembre.

Hasta ahora no se conocen los nombres de los funcionarios que pueden llegar a ocupar la cancillería, pero al oído del nuevo presidente no le faltan asesores que le acerquen ideas y proyectos. Uno de ello es el exvicecanciller Fernando Petrella, que es el asesor del bloque de diputados PRO. Es el padre de Iván Petrella, legislador porteño que encabezó la lista del PRO en las elecciones de 2013.

Cerca siempre de las filiaciones, Marcos Peña, asesorísimo del Macri, es hijo de Félix Peña, uno de los principales expertos que tiene la Argentina en materia de comercio internacional y de Mercosur. Su hijo debe haber escuchado cosas sobre política exterior y debe tener las ideas claras por lo menos sobre el Mercosur y sus cláusulas.

El asesor master de Macri en cuestiones globales es el embajador Fulvio Pompeo, que de ser su responsable de relaciones internacionales se ha convertido en uno de sus principales asesores no sólo en estos asuntos. Suele acompañarlo a Macri en reuniones políticas de todo tipo. En el mismo círculo gravita el exembajador Diego Guelar, que funciona como secretario de internacionales del PRO. Ha sido embajador en Brasil y en los Estados Unidos y ha funcionado como enlace con otros partidos de Europa y América.

En la Cancillería el único nombre que circula con chapa macrista es el embajador Rogelio Pfirter, pero nadie dice que tenga destino de embajador. Macri suele ser un pensador "out of the box" y sus casting de funcionarios suelen ser sorprendentes. Eso les da circulación a tres nombres para cargos importantes en el área: Hernán Lombardi y Marcelo Stubrin como cancilleres, y Adalberto Rodríguez Giavarini a una de las embajadas clave del país (son tres: Estados Unidos, Brasil y Chile).

De sus conversaciones con agentes globales Macri escucha también qué consecuencias puede tener su pedido de que el Congreso derogue el acuerdo con Irán. Ese protocolo es letra muerta porque Irán lo desconoció y nunca lo aprobó. También camina lentamente por tribunales argentinos con un reproche de falta de constitucionalidad.

El riesgo de derogarlo, en lugar de declarar su extinción por inoperable, es que Irán use su derogación para argumentar que la Argentina declina su colaboración en la investigación del atentado a la AMIA. Eso le serviría para pedir que Interpol levante las alertas rojas para detener a los sospechados de haber cometido esa atrocidad. En ese caso la derogación promovida por el Gobierno macrista sería señalada como causa del levantamiento de las alertas rojas en un clásico político que ya se produjo con la firma del discutido acuerdo: el remedio es peor que la enfermedad.

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