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Venganza de Europa II: impuesto a los bancos
José Manuel Barroso
Las palabras de Barroso se producen semanas antes de un encuentro de los líderes del G-20 y le darán impulso a un esquema para gravar a la industria bancaria por los costos de la crisis. El funcionario sugirió presionar para crear un impuesto para un fondo de crisis, además de un tributo sobre las transacciones o alguna medida que apuntase a las ganancias de los bancos, aunque admitió que era poco probable conseguir respaldo global. El ex primer ministro portugués realizó las declaraciones mientras delineaba los planes de la UE para reformar una industria que ha sido señalada como la culpable de la crisis económica.
La Comisión es influyente en Europa y tiene capacidad de proponer leyes para el bloque de 27 países, pero el éxito de las propuestas depende de los estados, especialmente de los más influyentes, como Alemania y Francia. Ayer, Barroso y sus dos comisarios principales, el jefe de servicios financieros, Michel Barnier, y el jefe económico, Olli Rehn, realizaron una conferencia de prensa para delinear su compromiso por una reforma bancaria radical. «Si los estados miembros no pueden llegar a un acuerdo en estos temas ahora, nunca lo harán», dijo Barroso.
Los líderes mundiales del G-20 se reúnen este mes en Canadá. Hay consenso sobre la necesidad de hacer más para que los bancos sean más responsables y separen fondos para cubrir cualquier falla futura. Pero Canadá, Australia y otros países cuyos bancos salieron bien de la crisis financiera, se muestran escépticos sobre la necesidad de imponer impuestos efectivos sobre los bancos y crear fondos de crisis.
En Europa, Alemania, Francia y Gran Bretaña, miembros del G-20, coinciden en general en la idea de un impuesto bancario, pero discrepan sobre qué hacer con el dinero. Aunque la canciller alemana, Angela Merkel, apoya un impuesto sobre las transacciones bancarias, diplomáticos creen que el nuevo Gobierno británico no respaldaría tal medida. «Apoyamos un impuesto bancario y estamos presionando por un acuerdo internacional», dijo ayer el ministro de Servicios Financieros británico, Mark Hoban. Muchos dudan que Barroso pueda unirlos para evitar que los países europeos presenten ideas opuestas en Toronto.
Agencia Reuters

