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Verdad: “Eppur si muove”

El otro gran error en torno Galileo tiene que ver con el juicio que le hizo la Inquisición. Lo que le prohibió el tribunal en 1633 fue seguir promulgando como religioso su teoría de que el Sol (para él inmóvil) era el centro del Universo (en 1615 había recibido permiso para enseñar su teoría como «posibilidad», pero en lugar de hacerlo comenzó a elaborar una nueva teología heliocéntrica).
El problema con los necios y las necias no es que estén equivocados, sino que en caso de saberlo (cuando la realidad se impone) persisten en su error.
George Washington, a pesar de sus muchas virtudes, estuvo lejos de ser un adalid de la abolición de la esclavitud (tenía la reputación de ser uno de los amos más «duros» y con más esclavos -superaba los 300- del estado de Virginia), cosa que sí fue su esposa Martha.
Ayer escuchamos a las autoridades de la UofG alabar vehementemente la sapiencia de cierta presidente/a que afirmó (reiteradas veces y entre otros dislates) que Washington había luchado por la liberación de los esclavos en la Guerra de Secesión, acontecida 62 años después de su muerte.
Todos podemos caer y caemos en falacias del tipo Ipse Dixit, Dixit Magister y Argumentum ad Verecundiam. Lo que no podemos es ser necios y negarnos a reconocer y revelar el error. Ayer los treasuries anotaron ocho subas seguidas, el S&P500 cinco bajas, el Dow (cedió un 0,33 por ciento a 13.413,51 puntos) y el petróleo (se desplomó a 89,93 por barril) cuatro, etc. No dudar sobre las bondades del QE3 es, por lo menos, otra necedad.


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