Mauricio Macri decidió aplicar el veto a la ley que frena la suba de tarifas lo antes posible. Para eso le pidió al Senado que comunicara la sanción de esa norma lo antes posible para poder firmar el decreto de veto hoy mismo. Esta rapidez no está destinada a controlar el daño fiscal que produce la ley (por esa razón podría demorarse unas 48 horas sin problema) sino a calmar el impacto político que producirá que la oposición en el Congreso le dé marcha atrás a una decisión suya. Para eso Macri necesita demostrar que no le tiembla el pulso a la hora de vetar, aunque las mediciones que se hicieron en los últimos días indiquen que ese decreto presidencial no tiene apoyo ni siquiera entre muchos votantes de Cambiemos. Por eso a la mañana Marcos Peña anunciará el veto presidencial. El Presidente viajará luego al norte.
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El mercado esperó hasta último momento un milagro que frenara la votación en el Senado de la ley para congelar el aumento de tarifas. Esa señal divina no llegó, un poco por la fuerza irresponsable de la oposición, pero en gran medida por la incapacidad política de Cambiemos para manejar esta crisis.
Ese "milagro" que esperaban los inversores no solo estaba llamado a calmar el impacto fiscal que tendría esta ley si entrara en vigencia. Ayer el Ministerio de Hacienda proclamó que el costo inicial de no avanzar con la recomposición de tarifas y volver todo a noviembre de 2017 sería de $115.000 millones.
Ese es solo un costado del peligro de lo votado anoche; el otro es el político. Macri debe demostrar también que está en control político de las decisiones económicas que se toman en el país.
Este es un problema que persigue al Presidente desde el inicio de su mandato. Al no tener mayoría en las cámaras, el mundo financiero internacional siempre se preguntó si Macri podía tener el control político pleno del país. Nunca hubo dudas sobre él en cuanto a su línea económica, pero sí por su fortaleza política.
Por eso es que aunque haya protestas o la CGT amenace con un paro, Macri debe demostrar que, como hicieron Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde, Néstor y Cristina de Kirchner (esta última llegó a vetar el 82% móvil sobre jubilaciones que le vóto la oposición en el Congreso), también tiene el temple para frenar a un Parlamento que luego no tendrá los dos tercios necesarios para rechazar ese veto.
Macri viajará hoy al norte. Se reunirá allí con algunos de los gobernadores con los que negoció apoyos para frenar esta ley de tarifas, como Juan Manuel Urtubey en Salta. También con el tucumano Juan Manzur. A ambos les destinó un protocolo que incluye 15 minutos a solas. Para calmar el ambiente Macri recibió ayer un mensaje público de María Eugenia Vidal: "Suponete que Mauricio te llama y te dice que no quiere reelegir y te pide que ocupes ese lugar... ¿qué le contestás?", le preguntó la periodista Clara Marino en un almuerzo organizado por el Rotary Club.
"Que no", le respondió seria la gobernadora: "Además, eso no va a pasar. Mauricio va a reelegir".
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