Fracasaron el fin de semana todos los intentos del Gobierno de la provincia para desactivar la nueva jornada de huelga, la quinta desde que inició el ciclo lectivo. Se fractura Frente Gremial.
Acorralada por la insensatez de los gremios docentes bonaerenses, María Eugenia Vidal resolvió anoche convocar para hoy a su gabinete a una reunión de carácter urgente, en busca de encontrar una solución al conflicto que frustró el normal inicio de clases y que se prolonga con un nuevo paro este lunes.
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La gobernadora escuchará, fundamentalmente, a su ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, y al de Trabajo, Marcelo Villegas, quienes ofrecerán una alternativa de rediseño de planes y partidas que permita, en síntesis, hacer un aporte adicional a la propuesta del 19% de aumento que recibieron (y rechazaron) los sindicatos de maestros.
Cualquier cálculo, aseguran en La Plata, excluye la posibilidad de un auxilio financiero de Nación, en línea con la bravuconada realizada el fin de semana por el titular de Suteba, el preceptor Roberto Baradel, en pos de obtener una suba del 35%. "10% por el salario perdido en 2016, y 25% para este año", presionó.
El conflicto con los docentes volvió a agravarse con el llamado a un nuevo paro nacional de cuatro días (15, 16, 21 y 22 de marzo) y el fracaso de la negociación salarial en la provincia.
Tras el cerrojo que le impuso a la negociación el Frente Gremial y el anuncio de un nuevo paro, Vidal trazó en su cuenta de Facebook un sórdido panorama de las finanzas bonaerenses. Dijo que "la provincia está fundida" y "como una familia, tiene más gastos que ingresos".
En respuesta cosechó la confirmación de otro paro, pero logró encadenar una suerte de hechos no menores: por un lado, en los despachos platenses apelan a un paro débil por el impacto de los descuentos en los bolsillos de los docentes. "La idea es deslegitimar el paro como acción frente a las familias también. Seguimos negociando, pero con los chicos en las aulas", reconoció un hombre cercano a las conversaciones.
Por otro lado, el Gobierno también hace una apuesta al desgaste interno del Frente Gremial, jaqueado por la voracidad política de muchos de sus dirigentes -entre ellos el propio Baradel que se juega su continuidad en mayo- y la presunción de que un sector del Frente no habla de salarios sino que responde a presuntos intereses partidarios. El dictar la conciliación obligatoria en el conflicto consiguió la fractura de la embestida y logró que tres de los seis gremios docentes acaten la decisión en el marco de "paro ilegal".
También fracasaron el viernes las gestiones en la Ciudad de Buenos Aires, aunque en ese distrito las clases se dictan con normalidad desde el miércoles pasado en un contexto de negociación menos virulenta que la de la provincia. En tierra porteña las conversaciones continuarán en las próximas horas. En espejo con Buenos Aires, el Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta también ofreció una suba del 19% y una cláusula gatillo por inflación.
Ayer, el ministro de Educación bonaerense, Alejandro Finocchiaro, sostuvo que buscan debatir el conflicto por las paritarias docentes "sin la coacción y la amenaza del paro". Lacunza, en tanto, habló de "intencionalidad política", y dijo que los gremios "armaron un grupo de kirchnerismo radicalizado" para "golpear al Gobierno de (Mauricio) Macri y al de Vidal".
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