24 de enero 2011 - 00:00

Viejos son los trapos

Martín Palermo fue la gran figura del superclásico. Anunció su retiro para junio, pero con él nunca se sabe. A los 37 años demostró que no perdió el olfato goleador.
Martín Palermo fue la gran figura del superclásico. Anunció su retiro para junio, pero con él nunca se sabe. A los 37 años demostró que no perdió el olfato goleador.
En el primer gol apareció con un toque «riquelmeano» para dejar solo a Colazo y en el segundo definió de cabeza de más 15 metros a un ángulo. El primer superclásico del verano tuvo una figura excluyente y fue Martín Palermo, que a los 37 años sigue demostrando que está vigente y va a seguir buscando batir nuevos récords.

«Lo importante es que la gente de Boca esté feliz», dijo al final del partido y después explicó: «Considero que el equipo estuvo muy equilibrado en todas las líneas; cuando tuvimos que tener la pelota lo hicimos y cuando tuvimos que atacar también lo hicimos, pero además presionamos en todos los sectores».

El rubio goleador con mucha alegría dijo: «Estuvimos muy sólidos y concentrados, no regalamos nada y eso es un poco la clave del equipo. La victoria hizo que terminemos 15 días de trabajo muy bueno, con un clásico positivo y pensando en todo lo que se viene». Palermo admitió que el del sábado pudo haber sido uno de sus últimos superclásicos en Mar del Plata, ya que todo lo vive como «si fuera la última vez».

«Por eso hay que disfrutarlo de esta manera, sintiendo las mismas sensaciones al entrar en un vestuario y jugar un partido de estas características, que siguen dando un cosquilleo. Eso es lo bueno y lo mantiene a uno con esta motivación, además del contagio de mis compañeros, porque eso es fundamental para seguir rindiendo como hasta ahora».

Martín Palermo, genio y figura.

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