Vilca, músico ejemplar

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Con una sola frase, Tukuta Gordillo definió a Ricardo Vilca: “Fue el más fino e iluminado de nosotros”. Parece mucho decir, porque ese “nosotros” abarcaba unos músicos inmensos del Noroeste Argentino. ¿Pero cómo no estar de acuerdo cuando se escuchan, por ejemplo, la “Plegaria de sikus y campanas”, la “Llamita”, el “Homenaje a Bach”, o la versión original, suave, delicadísima, de “Guanuqueando”, que después los rockeros versionaron sin mayor delicadeza. Curiosamente, ese es el único tema de Vilca que muchos conocen. Músico autodidacta, maestro rural, profesor, conductor de un cuarteto de amigos con los que dejó unos pocos discos, la película que ahora vemos lo evoca de modo amplio en el recuerdo de sus muchos allegados, el repaso de los archivos, el elogio de su obra y, lo más valioso, el encuentro con sus paisajes y su gente. Los rincones de su natal Humahuaca, la Quebrada, la Puna Jujeña, la inmensidad, los silencios, el orgullo. Y la capacidad de escuchar lo propio y también lo universal, y a veces fusionarlos, con resultados que incluso llegaron a despertar ovaciones en el Salón Dorado del Teatro Colón, cuando vino acompañando a la Orquesta Juvenil de Jujuy. Buen documental, bien recomendable, hecho por su amigo Ulises de la Orden (el mismo de “Río arriba”, que lleva música de Vilca, y “Amanecer en mi tierra”) y el editor Germán Cantore.

P.S.

“Vilca, la magia del silencio” (Argentina, 2019). Dir.: U. de la Orden y G. Cantore. Documental. (Cine.Ar.).

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