25 de junio 2012 - 00:00

Vitale-Baglietto: sobrio primer Colón

«Clásicos y acústicos». L. Vitale (piano, voz, arreglos, sonido) y J.C. Baglietto (voz, guitarra, percusión). Con G. Martínez (contrabajo, coros), J. Baglietto (voz, batería), M. Delgado (guitarra), I. Cadario (violín), P. Pomeraniek (cello), E. Álvarez (clarinete) y L. Vitale (flauta). (Teatro Colón, 22 de junio). 

Después de una larga historia y de varios reencuentros, la fórmula Lito Vitale-Juan Carlos Baglietto está absolutamente probada. Expertos en el arte de volver sobre clásicos de la música argentina del folklore y del tango y de reformular canciones pop dándoles una impronta más acústica y menos rockera, no necesitaban del teatro Colón para reafirmar su lugar. Sin embargo, esa sala sigue produciendo una atracción especial en los músicos populares, como si fuera verdaderamente un ascenso. Cada vez que un músico popular -incluso de los más grandes- es convocado para tocar en ese histórico lugar, siente que el piso se le mueve y agradece el espacio «cedido» con gran emoción. Eso fue lo que pasó con estos dos artistas que prometen disco nuevo para fin de año y que acaban de subirse a la sala del primer coliseo para hacer un recital semi-acústico.

La principal novedad estuvo en la instrumentación. Para el caso, Vitale armó un conjunto de cámara extraño para su historia (clarinete, violín, violoncello y flauta) que mezcló con una banda más cercana al pop. Si este nuevo sonido más «culto» sirve o no a la propia dinámica del dúo, se irá viendo con el pasar de los conciertos que harán por diferentes lugares del país. Por ahora, el encorsetamiento sonoro y, quizá, cierto pánico escénico de Baglietto y con una amplificación demasiado pequeña, los llevaron a hacer un muy buen concierto, pero contenido, introvertido, sin el brillo y la profunda entrega de otras veces, sobre todo al gran cantante rosarino.

Hicieron tangos en dúo, solos con el piano de cola. Y ese primer set con «Nostalgias», «Tarde», «Como dos extraños» y «Garúa» fue, en nuestra opinión, lo mejor de la noche. Sólo con el agregado del cuarteto de cámara o con la orquesta completa, llegaron luego los clásicos del folklore: «Canción del jangadero», «El mensú», «Tonada del viejo amor»; las muy inspiradas canciones de Fito Páez, Adrián Abonizio, Roque Narvaja, Litto Nebbia o Jorge Fardermole, y también un par de títulos del mismo Lito: «Postales del alma» y «Alfabeto para locos».

Evidentemente, todos los que estuvieron en esta noche especial, frente a un Colón repleto, lo recordarán como algo único y dada la simbología, es muy bueno que así sea. Pero quienes conocen bien a estos dos importantes artistas, saben que los esperan jornadas mucho mejores.

R.S.

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