Los escenarios analizados van desde cómo gestionarían sus operaciones en Londres en un ambiente de incertidumbre prolongada si los británicos dejan el bloque en un referendo el próximo 23 de junio, a si podrían ofrecer aún servicios financieros en la Europa continental desde un Reino Unido ajeno a la UE. Un voto favorable a la salida británica de la UE sería especialmente complicado para los bancos de inversión de Estados Unidos, ya que la mayoría maneja la parte principal de sus operaciones comerciales en Europa desde sus oficinas en Londres. "En las últimas seis semanas se nos ha pedido de forma activa que lo hagamos. Eso implica planificación de escenarios, resultados diferentes de pruebas de estrés", destacó una fuente bancaria. "Eliges un escenario negativo de gran impacto, que sea malo pero plausible, y analizas las implicaciones para el negocio", agregó.
Al igual que los reguladores estadounidenses, el Banco de Inglaterra está buscando también información similar de bancos locales y foráneos que operan en Londres, señalaron las fuentes, que pidieron permanecer en el anonimato ya que el proceso no es público aún. El sector financiero londinense, sede de muchos bancos internacionales, es una de las industrias que podría verse más perjudicada si la quinta mayor economía del mundo deja la UE, según muchos analistas que creen que una salida podría provocar que miles de empleos bancarios se trasladen a la zona euro. Por su parte, el Banco Central Europeo está presionando fuerte para que las entidades trasladen sus transacciones denominadas en euros de Londres -que queda fuera de su jurisdicción- a la zona euro, donde puede supervisar más fácilmente el negocio.
| Agencia Reuters |

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