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Washington y UE dejaron solo a Ahmadineyad (Argentina no)
Provocador como de costumbre, el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, puso en duda ayer ante la Asamblea General de la ONU el Holocausto y el 11-S. Le interesó menos hablar de la «primavera árabe», el
Estado palestino y su sospechado plan nuclear.
En su discurso, Ahmadineyad criticó además a Estados Unidos por haber ordenado matar a Osama bin Laden en vez de llevarlo ante la Justicia.
«La hipocresía y el engaño están permitidos para garantizar sus intereses y objetivos imperialistas», dijo.
La delegación estadounidense se retiró cuando Ahmadineyad dijo que «al usar su cadena de medios imperialista, que está bajo la influencia del colonialismo, las arrogantes potencias amenazan a cualquiera que cuestione el Holocausto y el evento del 11 de septiembre con sanciones y acciones militares».
Los representantes de la UE los siguieron de común acuerdo en señal de protesta, cuando Ahmadineyad cargó con los europeos.
«Se trató de una posición coordinada de la UE cuando el presidente iraní cuestionó a los países europeos por su apoyo al sionismo e hizo referencia al Holocausto», indicó la misión francesa ante la ONU.
El año pasado la delegación argentina se había plegado a un gesto equivalente, pero esto no ocurrió ayer. En ese sentido, el embajador argentino ante la ONU, Jorge Argüello, explicó que «en los últimos años y como producto de la negativa cerrada de Irán de colaborar con el proceso judicial en relación con el atentado terrorista contra la AMIA, la banca argentina quedaba desierta». Ayer se presentó «como consecuencia del discurso que pronunció» Cristina de Kirchner, quien aceptó la propuesta de Irán de establecer un canal de diálogo por el atentado.
El iraní acusó a Estados Unidos de usar los «misteriosos» ataques terroristas de 2001 como un pretexto para lanzar guerras en Irak y Afganistán. Washington y sus aliados «ven al sionismo como una noción y una ideología sagradas», dijo.
Mark Kornblau, portavoz de la misión estadounidense en Naciones Unidas, condenó esos comentarios. «El señor Ahmadineyad tuvo la oportunidad de hablar sobre las aspiraciones de libertad y dignidad de su propio pueblo, pero en cambio volvió a recurrir a repugnantes expresiones antisemitas y despreciables teorías conspirativas», señaló en un comunicado.
El mensaje de Ahmadineyad también ignoró los levantamientos prodemocráticos que han estallado en el mundo árabe este año, incluyendo Siria, un aliado cercano a su régimen.
El ultraislamista hizo sólo una breve referencia a la cuestión palestina, que ha eclipsado al resto de los temas en la Asamblea General de la ONU, pero no comentó el plan palestino de pedir al Consejo de Seguridad que reconozca a su Estado.
Asimismo, tampoco se refirió a la cuestión nuclear, pero poco antes, en una entrevista periodística, había ofrecido detener el enriquecimiento de uranio con condiciones, una exigencia de la comunidad internacional desde hace años.
«Si nos dan uranio enriquecido al 20%, cesaremos el enriquecimiento doméstico de uranio al 20% esta misma semana», dijo Ahmadineyad en una entrevista al diario The New York Times divulgada ayer.
Agencias AFP, DPA y Reuters, y Ámbito Financiero


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