1 de septiembre 2014 - 00:00

Widmann: el violín como un lenguaje inalienable

Carolin Widmann: “Tocar con una orquesta dirigida por  Michael Sanderling es ideal, porque como cellista comprende mejor al solista”.
Carolin Widmann: “Tocar con una orquesta dirigida por Michael Sanderling es ideal, porque como cellista comprende mejor al solista”.
La presencia en Buenos Aires de la Orquesta Filarmónica de Dresden bajo la batuta de su titular Michael Sanderling tendrá otro punto de interés: la nueva visita de la violinista Carolin Widmann.

En la temporada del Mozarteum Argentino, los intérpretes alemanes brindarán en el Teatro Colón dos programas en los que sólo se repetirá la Primera Sinfonía de Johannes Brahms: esta noche el concierto comenzará con la "Pequeña Suite" de Witold Lutoslawski y mañana con una obra de Jörg Widmann, "Con brio" (estreno argentino). La violinista nacida en Munich, que había debutado en nuestro país en noviembre del 2011 en el ciclo de Conciertos de Música Contemporánea del Teatro San Martín, interpretará hoy el concierto para violín de Beethoven y mañana el de Mendelssohn. Dialogamos con ella:

Periodista: ¿Era el suyo un hogar musical?

Carolin Widmann:
Sí y no. Mis padres no eran músicos pero amaban la música. Mi hermano es compositor y clarinetista, ambos nos convertimos en músicos.

P.: La orquesta estrenará aquí una obra de su hermano. ¿Qué puede decirnos de él y de esta partitura?

C.W.:
La escuché sólo una vez, está llena de energía y es muy contemporánea, pero es fascinante para el público. Con mi hermano hemos tocado muchas veces juntos en Europa y grabamos un CD.

P.: ¿Cuál es la significación de estos conciertos dentro del repertorio violinístico?

C.W.:
Ambos son piedras fundamentales pero tratan al instrumento de maneras muy distintas. El de Beethoven es casi minimalista, con ideas muy simples, por ejemplo el comienzo con cuatro notas breves y una larga, y el violín no es aquí un gran solista frente a la orquesta sino que colabora con ella de una forma casi democrática, incluso en muchos pasajes es él quien acompaña a la orquesta, y dentro del ensamble hay importantes solos de otros instrumentos. El de Mendelssohn es más fresco, lleno de energía y juvenil. Siempre pienso en Mendelssohn como en alguien jovial y optimista, pero el segundo movimiento es melancólico.

P.: ¿Cómo es el trabajo con Sanderling?

C.W.:
El es cellista y comprende perfectamente el proceso de un instrumentista de cuerdas, dónde pueden estar las dificultades; tocar con él es la situación ideal, porque sostiene con la orquesta.

P.: ¿Qué sucede cuando el director no tiene el mismo enfoque que usted acerca de una obra que deben interpretar en conjunto?

C.W.:
Se da la situación más difícil para un solista. Para mí siempre la cuestión es cuán importante es el punto acerca del cual no estamos de acuerdo, y si es musicalmente tan importante para mí tengo que tocarlo de la manera en la que lo siento, porque de otro modo es imposible. Pero si es algo menos trascendente intento tocarlo como el director lo propone y tal vez más adelante esté de acuerdo.

P.: Usted toca un Guadagnini del siglo XVIII. ¿Cuál es la historia de este instrumento?

C.W.: Muy interesante, porque la etiqueta dice que es de 1744, pero todos piensan que fue hecho en 1782, y que para poder venderlo más caro Guadagnini falsificó la etiqueta con una fecha anterior. El marketing ya era algo muy importante. Estoy muy contenta de que una pareja de Londres lo haya comprado para mí, y se los agradezco mucho porque son instrumentos muy caros. Esta gente es muy amable, les gusta mi manera de tocar, vienen a todos mis conciertos y me han dado esta hermosa posibilidad.

Entrevista de Margarita Pollini

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