Nadie dentro del sistema se llama a engaños. Con las dimensiones que posee el mercado local, cualquier «mano amiga» -y no con demasiado esfuerzo- es capaz de crear inducción decidida hacia una de las puntas. Y así fue que al llegar a viernes, y mientras el contexto internacional proseguía en la misma siesta, se dio que Buenos Aires tuviera un despertar alcista. Ideal para que alguna voz oficial lo ligue a que el show que se presentó en el Congreso -favorable a la titular del Central- fue después respaldado por «el mercado». Así fue que mientras el Dow Jones arrastraba su cruz con otro paupérrimo 0,12% y el Bovespa retrocedía, en términos de un 0,6% (hasta Shanghái había retrocedido antes, con el 1,24%), el Merval lucía en la pasarela bursátil exhibiendo aumento del 1,2 por ciento.
Después de hacer piso en los 2.346 puntos, con altura máxima de 2.360, asistir a un cierre muy cercano a ello: con 2.359 unidades. Diferencias muy rotundas en el total de especies, donde 47 papeles mejoraron sus cotizaciones, por solamente 13 en retroceso. Finalmente, el marco de volumen con $ 44 millones efectivos -tan mediocre como en toda la etapa- y el aporte de 173.000 papeles de Tenaris, subiendo en precios el 1,22%. La semana: en saldo que no se relacionó con la sensación del período, el índice local consiguió nuevamente una buena diferencia promedio, del 2,66%. Mucho mayor que el pálido acumulado del Dow Jones, con el 0,55%; y también del modesto 0,92% de San Pablo. Pero no son épocas para tratar de entender, sino solamente de visualizar y asumir. La Bolsa, generosa.
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