Madrid - Iñaki Urdangarin, cuñado del rey Felipe VI, entró ayer en prisión tras ser condenado por el escándalo de corrupción que puso en jaque a la monarquía española.
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El exdeportista profesional, esposo de la infanta Cristina, ingresó a primera hora en la cárcel de Brieva, en Ávila, situada a poco más de 100 kilómetros de Madrid. Según informaron fuentes penitenciarias, se trata de un centro de mujeres que tiene un pequeño módulo para hombres. Es el único varón.
Urdangarin es el primer familiar del rey español que entra en prisión y lo hace a raíz del llamado "caso Nóos", un escándalo de corrupción que lo llevó al banquillo de los acusados en 2016 junto con la infanta Cristina, quien fue absuelta por el tribunal, y que perjudicó gravemente la imagen de la monarquía.
Ayer concluyó el plazo que la Justicia española dio al cuñado del rey para entrar en prisión tras la sentencia firme del Tribunal Supremo, que lo condenó la semana pasada a 5 años y 10 meses de prisión por delitos de malversación y fraude, entre otros.
Urdangarin escogió una cárcel cercana a Madrid y a su aeropuerto, de lo que se deduce que su esposa y sus cuatro hijos seguirán residiendo en Ginebra (Suiza), ciudad a la que se mudó toda la familia en 2013 para evitar el foco mediático tras el estallido del "caso Nóos".
La Justicia lo encontró culpable de malversar en beneficio propio junto a su socio, el empresario Diego Torres, varios millones de euros donados por organismos públicos al Instituto Nóos, un ente sin ánimo de lucro que él presidía.
El Tribunal Supremo confirmó la responsabilidad civil de la infanta Cristina como beneficiaria de las ganancias obtenidas por su marido, y le impuso una multa de 136.950 euros.
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