A la espera de elegir la mejor estrategia, el Kremlin recurrió a algunos movimientos tácticos: el miércoles movilizó a las Fuerzas Armadas para ejercicios amenazantes que ayer dieron lugar a una simulación de un ataque aéreo en los cielos occidentales en la frontera con Ucrania, y en operaciones de desembarco de marinos y de paracaidistas en lugares que aún se desconocen.
Incluso en la Crimea de habla rusa se movieron algunos blindados de la base de Sebastopol, lo que irritó a Kiev. Además, ayer Moscú blindó a Yanukóvich, al aceptar su pedido de protección en Rusia y al ofrecerle, al parecer, a los medios de comunicación rusos para reivindicarse como presidente de Ucrania. Pero el Kremlin lo hizo de una manera oblicua, casi incómoda, un poco como ocurrió inicialmente con Edward Snowden, el exagente de la CIA que encontró asilo en Rusia.
La protección anunciada vino de una fuente gubernamental no especificada, aunque el vocero de Vladímir Putin, Dmitri Peskov, dijo no saber dónde está Yanukóvich. Y el presidente depuesto, con paradero desconocido desde el pasado sábado, reapareció ayer a través de un correo electrónico que envió a algunas agencias rusas, en el que anunciaba, una conferencia de prensa hoy. En efecto, Putin no abandona a Yanukóvich, aunque no defiende públicamente a un personaje buscado por acusaciones de asesinatos y políticamente muerto.
El líder del Kremlin evita de esa manera comprometer el margen de maniobra con el nuevo Gobierno de Ucrania, orientado hacia Occidente aunque con un primer ministro pragmático y propenso al diálogo, mientras Moscú aún no ha reconocido a las "nuevas autoridades" de Kiev.
En tanto, la temporaria concesión de asilo al derrocado presidente ucraniano no escandaliza a la opinión pública rusa, incluso la de defensores de derechos humanos, que la ven como un gesto humanitario, aunque algunos como la veterana Liudmila Alexeieva, se pregunta en voz baja por qué Rusia tiene que ligar la propia imagen a la figura de Yanukóvich.
En ese juego, prosigue el misterio sobre el paradero del expresidente. Ayer, la Fiscalía de Kiev lo hacía en Ucrania, mientras otras fuentes indicaban que en realidad se encontraba en Moscú, primero en el hotel Ucrania y luego en Barvikha, el exclusivo barrio de la lujosa Rubliovka, en las puertas de la capital, donde viven poderosos oligarcas.
| Agencia ANSA |


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