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Yavi, un imperdible

El pueblo de Yavi merece una visita obligada. Fue parte de la ruta hacia el Alto Perú en el siglo XVII. Sus casas son de adobe, con típicos techos de cañas, barro y paja, adecuado abrigo para las heladas noches puneñas.
Sin duda uno de sus atractivos más conocidos es visitar la iglesia, que data de 1690, y la casa del primer terrateniente de la región, el marqués de Tojo y Yavi, y recorrer grutas con pinturas rupestres. Por la tarde, los habitantes del pueblo y los transeúntes se juntan en el bar de la Casona de Jatum Huasi. A cinco kilómetros de Yavi, casi en la frontera con Bolivia, se encuentra todo tipo de pinturas rupestres hechas siglos atrás por los aborígenes que habitaron esas tierras.

