30 de enero 2009 - 00:00

Zonceras y sandeces

A Jelinek no le cuesta equivocarse.
A Jelinek no le cuesta equivocarse.
«Deberíamos tener tantos soldados como bellas muchachas», disparó Silvio Berlusconi en otro de sus desatinos. El premier italiano aludió así a los casos de violaciones que concentraron la atención de los medios de su país en los últimos días.

«Pasó algo especial con él. Para mí es un caballero inglés. Una periodista hace poco me preguntó: 'Rosario, ¿qué hace si viene y le pone un revólver arriba de la mesa?'... Yo le hubiera dicho: 'Disculpe, licenciado, pero me olvidé el mío'». Rosario Sica, líder de los dueños de estaciones de servicio, hablando de Guillermo Moreno, en Viva.

«Muchas de mis parejas me pidieron que les baile sexy vestida de policía. Un novio me tenía harta con que lo esposara, hasta que un día lo dejé tres horas atado al respaldo de una cama». María del Luján Telpuk, la ex oficial aeronáutica que descubrió los 800.000 dólares que intentó ingresar Antonini Wilson. Reconoció en Gente que «las valijas me siguen dando de comer».

«Cobos es golondrina de un solo verano», dijo el gremialista Luis Barrionuevo, quizá inspirado por el paisaje, ya que estaba en Mar del Plata.

«Si la oposición llega al poder, habrá una guerra; por eso es necesario garantizar la continuidad del proceso revolucionario democrático bolivariano, y ahí está la propuesta de la enmienda constitucional que implantaría la reelección pre-sidencial ilimitada». Hugo Chávez, presidente de Venezuela, abonado a esta sección.

«Me dejé el bigote por Litto Nebbia». Alberto Fernández, en Crítica. Y todavía no se lo sacó.

Pasaron casi 23 años, pero Terry Butcher sigue viendo con desesperación cómo Diego Maradona pasa de largo para convertir el mejor gol de todos los tiempos. «Odio a Maradona con pasión», confesó el ex zaguero de la selección inglesa derrotada 2-1 por Argentina en cuartos de final del Mundial de México 1986. «La mano de Dios fue una cosa rara. Estaba más enojado por el segundo (gol) por la manera en que me eludió. A todo el resto de los jugadores los superó una sola vez, pero a mí me eludió dos. Pequeño bastardo...». En la revista Four Four Two.

«Yo no fui funcionario de Duhalde. Fui funcionario de la Patria. Estaba a cargo de una entidad autónoma y no formaba equipo de gobierno con nadie». Alfonso Prat-Gay, ex presidente del Banco Central y figura clavede la Coalición Cívica. En LNR.

«Yo cocino para sobrevivir. Entre las cacerolas soy sumamente insulsa. ¡A mis comidas les pongo de todo y no tienen gusto a nada!». Vanesa González, joven actriz, en Gente. ¿Habrá probado con sal y pimienta?

«No compito más por la presidencia de la Nación. Mi vocación nunca fue ni mi persona ni los cargos», prometió Elisa Carrió luego de perder en las elecciones de 2007. Pero, como una muestra más de sus ánimos cambiantes, ahora dijo que quiere ser presidente, aunque «sólo por cuatro años».
«Soy muy buen marido: en casa, el control remoto lo maneja mi mujer». El periodista de rock Bebe Contepomi, en Paparazzi.

«Quiero tener un programa como el de Susana (Giménez) y equivocarme como ella, que no me va a costar nada». La modelo Karina Jelinek en Caras.

«Estaba dentro de la cancha y no sabía qué hacer». Juan Martín del Potro.

El relacionista público Gaby Álvarez, condenado a dos años y medio de prisión en Uruguay, quiere cambiar de rubro. «Ahora quiero representar a jugadores de fútbol», confesó.

«No siempre tener rating significa ser talentoso». Descubrimiento de Alejandro Maci, guionista de televisión.

«Un jeque árabe me invitó a Egipto porque quería conocer mi cola». De la chica mediática Florencia Tesouro, ex «Gran Hermano», en Paparazzi.

«El justicialismo es muy dinámico. No es un colegio de señoritas ni mucho menos un cementerio», dijo el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, en pleno debate frente a las elecciones de octubre. Su partido -expresó- debe «abrir grande el paraguas y meter a todo el mundo adentro».

«No voy a posar en ro-pa interior porque sí, a menos que me llame Lancôme... Tampoco quiero aceptar cien papelitos mediocres para terminar interpretando a la vieja de Titanic». Gabriela Bo, joven paraguaya, ex participante de «Bailando por un sueño», cuya actividad ella misma define en Gente: «Ni bailarina, ni cantante, ni modelo: soy una oportunista».

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