7 de marzo 2006 - 00:00

Avatares de la ceremonia

Jon Stewart, Philip Seymour Hoffman, George Clooney y Reese Whiterspoon
Jon Stewart, Philip Seymour Hoffman, George Clooney y Reese Whiterspoon
Aunque poco popular fuera de los Estados Unidos, el maestro de ceremonias de anteanoche Jon Stewart (que anima programas de humor político en la TV) fue una buena sorpresa. Desde ya, más inspirado, mesurado y elegante que el impresentable Chris Rock del año pasado. Stewart logró ponerle humor a una ceremonia que prácticamente no lo tuvo, y donde muchos de sus presentadores estrella se limitaron a recitar sin mucho entusiasmo sus textos, y donde ni siquiera alguien dio la nota llorando o con algún exabrupto en los agradecimientos. Pese a ello, la prensa norteamericana en su conjunto lamentó que Stewart no hubiera tenidoni la soltura ni la agudeza que suele mostrar en su «The Daily Show with Jon Stewart».

• La televisación del Oscar, en los Estados Unidos, tuvo una baja de 7,8% en relación a la entrega del año pasado. La vio un total de 38,8 millones de personas contra 42,1 millones de 2005, año en que también hubo una baja de audiencia de 3,2% en relación a 2004 (43,5 milliones), de acuerdo con los índices de ABC, la cadena que transmite el Oscar en exclusividad. El peor año para el Oscar fue en 2003, que coincidió con los días en que Estados Unidos y Gran Bretaña lanzaron la guerra contra Irak y sólo 33 millones siguieron la televisación.

Candidato por primera vez al Oscar, Philip Seymour Hoffman, un especialista en papeles tortusos, ganó por su interpretación de Truman Capote. Su voz cavernosa, al recibir el premio, llamó la atención de todos aquellos televidentes que sólo lo conocieron por su papel ganador, donde reprodujo exactamente el timbre agudo y las suaves y amaneradas expresiones del autor de «A sangre fría».

• Reese Witherspoon se llevó el Oscar a la mejor actriz y lo recogió vestida con un Dior que, esta vez sí, era suyo. Whiterspoon insistió en esto una y otra vez después del chismoseo durante los Globos de Oro, cuando llevó un vestido, también de Dior, que era prestado y que había lucido otra actriz pocos días antes. Pero quien deslumbró fue Keira Knightley: tras aparecer desnuda en la tapa de «Vanity Fair», en los Oscar estuvo cubierta con un traje helénico de tono berenjena, de Vera Wang, alumbrado por un collar «vintage» de platino, con esmeraldas rodeadas de diamantes que le prestó Bulgari.

En Ramallah se seguía por televisión el instante en que se anunció que «Paradise Now», la candidata de origen palestino, veía frustradas sus esperanzas. De todas maneras festejaron. La película fue dirigida por un cineasta árabe israelí, con actores que trabajaron con personal y locaciones palestinas. La producción estuvo a cargo de un judío israelí y se utilizaron fondos europeos. La controversia ha caracterizado al largometraje, que ganó un Globo de Oro en enero. Los israelíes que perdieron a sus familiares en la revuelta palestina de más de cinco años hicieron campaña en contra de esta nominación.

• El Gobierno chino le prohibió a la televisión estatal informar sobre el Oscar al mejor director conseguido por el taiwanés Ang Lee por «El secreto de la montaña», según informó la agencia EFE. La directiva del canal justificó la prohibición con el argumento de que «la sociedad china no está preparada para enfrentarse a ese tema» al referirse a la homosexualidad de los dos protagonistas. El film tampoco se estrenará en ese país.

Más sobre moda: Jennifer-Aniston, de negro, fue fiel al dicho popular de que los diamantes son los mejores amigos de una mujer y apareció, divorciada y sin pareja, pero con un collar de diamantes de la misma casa haciendo juego con un brazalete de oro y pendientes.

• Joaquin Phoenix, vestido de azul marino, se saltó el protocolo para acercarse a las gradas con público y saludar a sus admiradoras, lo mismo que el ganador al Oscar al mejor actor secundario, George Clooney, que hasta repartió algún beso para arrobo de sus seguidoras. Tras 10 años con el mismo smoking, Clooney hizo su primer paseo por los Oscar con un nuevo traje, también de Armani, pero con «un poco de todo», según lo describió él mismo en la alfombra.

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