Obra del creador Guillermo Ueno que forma parte de un lote recién adquirido por el Malba.
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Aunque lo cierto, y a pesar de que la invitación es tentadora, varios artistas se negaron a donar sus obras. Lo primero que objetaron fue «el carácter de la carta, donde no figuraban sus nombres, sino que estaba dirigida a un anónimo 'Señor/a'». Luego, cuando reclamaron algún modo de pago, puesto que la obra es su único patrimonio, aseguran que Bellucci no respondió.
En el apuro y de un día para el otro, el Museo de Bellas Artes, que posee más de 10.000 obras y sólo exhibe alrededor de 1.500 por falta de espacio, incrementó su patrimonio con una selección que se exhibe en la actualidad y que muchos consideran arbitraria, donde figuran trabajos de artistas tan disímiles como En todo caso, lo criticable es la confusión que genera el poner en un mismo plano estas donaciones con las de la Fundación Antorchas,
En España, hasta la década del 90, sólo se exhibían pinturas de la primera época de
Los museos, cuando gozan de cierto prestigio, ofician como legitimadores de la calidad y la cotización del arte. En este sentido, el Malba, que exhibe en estos días sus nuevas donaciones, adquisiciones y comodatos, demuestra que -sin ser demasiado estrictos- se puede equilibrar la balanza, y no perder el poder orientador que ejerce un museo sobre el coleccionismo privado.
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