16 de febrero 2006 - 00:00

Berlín condecoró a Andrzej Wajda

El veterano director polaco Andrzej Wajda («Cenizas y diamantes») recibió ayer los honores en el Festival de Berlín.
El veterano director polaco Andrzej Wajda («Cenizas y diamantes») recibió ayer los honores en el Festival de Berlín.
Berlín (EFE, Reuters y Especial) - El veterano cineasta polaco Andrzej Wajda recibió ayer en la Berlinale el Oso de Oro honorífico por el conjunto de su carrera. «Los films no pueden cambiar el mundo, pero sería terrible que, como artistas no tuviéramos nada que decir y no encontráramos eco. Podemos despertar las conciencias y conmover los corazones», dijo el director de «Cenizas y diamantes», emocionado en una conferencia de prensa previa a la ceremonia de entrega de la distinción.

Wajda
, también director teatral, pintor, escultor y escritor, cumplirá 80 años el próximo 6 de marzo, y continúa trabajando de manera intensa. Entre sus próximos proyectos figura una película sobre la masacre perpetrada por miembros del Ejército Rojo Soviético al comienzo de la Segunda Guerra Mundial en el bosque de Katyn, en la que murieron miles de militares polacos de alta graduación. Entre las víctimas se encontraba también el padre de Wajda, oficial de carrera del ejército de Polonia.

Mientras tanto, a la par de continuar las impresiones contradictorias en la prensa sobre el film argentino en competencia «El custodio», de Rodrigo Moreno (sobre el que se informó anteayer), en la sección Foro, dedicada al cine innovador, se vio otra producción nacional, «La prisionera», codirigida por Alejo Moguillansky y Fermín Villanueva, graduados de la Universidad de Cine de Manuel Antín (al igual que Moreno).

El elogio del catálogo desconcertó a los críticos que asistieron a la proyección para la prensa, «uno de los films más notables del cine argentino contemporáneo». La historia y los diálogos no tienen -deliberadamente, uno concluye- pies ni cabeza. Se trata de un experimento narrativo (un triángulo amoroso, a caballo entre Buenos Aires y Mar del Plata), un ejercicio de escuela de cine, cuyas posibilidades comerciales parecen francamente inexistentes, aunque no deje de admirarse el entusiasmo con que Villanueva y Moguillansky se lanzaron a rodar su opera prima.

Mientras tanto «El custodio» enfrenta poderosos contrincantes por el Oso de Oro.

Entre ellos, el docudrama británico «The Road to Guantanamo», de Michael Winterbottom y Mat Whitecross. Basado en la historia real de varios jóvenes británicos musulmanes de origen paquistaní que van a Afganistán en 2001 a ver qué pasa, se suben a un convoy del Talibán que se rinde y amanecen en la base norteamericana de Guantánamo. Como mucho cine político, convencerá sólo al convencido.

Rodado en Irán, en video digital, el film reconstruye magníficamente el caos de Afganistán en 2001, y al ceñirse a la perspectiva de estos desatinados, evita el discurso ideológico y la diatriba explícita antinorteamericana.

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