El amplio vocabulario dancístico de los gitanos de Andalucía encontró en estos dos brillantes exponentes nativos a genuinos recreadores de los tradicionales «palos». Las sevillanas, los tarantos, las farrucas, la soleá por bulerías se entremezclan con guajiras, colombianas, tanguillos y alegrías, conformando una estructura poco común y bella, que va desde los claroscuros dramáticos de las pasiones encontradas hasta la poesía hispana con sus requiebros y el gesto castizo.