Para colmo, inmediatamente antes se pasa uno de los primeros cortos del creador de Pixar, En compensación, de a poco empieza a surgir una grata serie de personajes secundantes, desde una hembra atolondrada y desmemoriada, y unos tiburones que hacen terapia de grupo para dejar la adicción de comerse a sus vecinos, hasta unas tortugas migradoras que difunden el viaje épico de ese pobre padre, un pelícano comedido que establece el puente entre el mar y la pecera, y, por supuesto, los bichos de la pecera, todos en acción colectiva para que el chiquito escape del presidio, ¡cruce la calle!, y llegue hasta el puerto.
Un crescendo, en definitiva, con los correspondientes rescates en el último minuto, y con un epílogo de aquellos, que además hace justo cierre con el epílogo del corto inicial (
Eso sí, quien vaya con chiquitos debe recordar que la película es bastante larga, y al comienzo tiene dos momentos de fuertes pérdidas familiares, angustiantes para algunas criaturas.
Dejá tu comentario