22 de junio 2001 - 00:00

Castagnino, más allá del "Martín Fierro"

Juan Carlos Castagnino
Juan Carlos Castagnino
(21/06/2001 A partir de mañana en las salas Cronopios y C del Centro Cultural Recoleta (Junín 1930), se exhibe «Castagnino: otra mirada» con el patrocinio de la Fundación Banco Ciudad. La muestra, cuya curaduría estuvo a cargo de Martha Nanni, autora también de un trabajo abarcativo sobre las obras expuestas, está organizada en base a ciclos temáticos que rompen con el tradicional enfoque cronológico y lineal. Se muestra así al artista poco conocido, menos expuesto, ya que en general se ha caído en encasillamientos que impidieron conocer en profundidad la vastedad de su quehacer artístico.

Parte del encasillamiento de Juan Carlos Castagnino (1908/1972) se debe a su asociación con el «Martín Fierro», primer bestseller argentino editado por Eudeba en 1963 con una tirada de 200.000 ejemplares que se vendían hasta en los quioscos y que llevó al poeta arequipeño Alberto Hidalgo a preguntar si realmente Martín Fierro fue alguna vez dibujado por José Hernández o sólo existe desde que fue descripto por Castagnino. Aquí se muestran de manera íntima bocetos y escritos.

Hay significativas obras de la década del '30 como «Madre en el campo» (1938), figura sufriente, ceñida a la temática, con una paleta terrosa característica que se acentuaría en los '40. En esta década alcanza los grandes premios del Salón Nacional: «Tierra adentro» (1943), «Mujer del páramo» (1949) y «Hombre del río» (1948). En 1945 realizó el mural junto a Spilimbergo, Urruchúa, Berni y Colmeiro, más de diez años después de «Ejercicio plástico» obra en la que trabajó con David Alfaro Siqueiros en lo de Botana.

Figuran también los temples de los '50 y '52, técnica que adopta también para su pintura de caballete. Fábricas, bañados, paisajes con osamentas y arados que no se someten a una terminación rigurosamente figurativa, son un rumor de color, la pincelada es de gran levedad en una versión muy subjetiva de esos temas.

•Homenajes

Están las obras pintadas en Europa, homenajes a grandes artistas como Goya, y en sus cuadernos anota: «fusiladoatado-quemado-colgado-enterrado», un mundo plástico convertido en expresión y no representación de la locura. Se muestra por primera vez el homenaje a Grünewald, una crucufixión de 1965 como fondo de una crónica de la crueldad en la que se opone a la violencia.

Castagnino
fue un artista ético, socialmente comprometido con su tiempo y, si bien sus obras no tuvieron jamás ninguna consigna panfletaria, estaban cargadas de sentido humanístico. De 1965 es el «Homenaje a Boccioni», pintado en Roma y de ese rumor de color se llega al arrebatado movimiento colorístico que también se prolonga en «Mitin» y «Tumulto» del '67 y '68, respectivamente.

Representación del movimiento son sus caballos en blanco y negro, quintaesencia del dibujo espontáneo, gestual, y como señaló su hijo
Alvaro a este diario, era mágico verlo trabajar sobre una mesa a la que había adosado un embrague y por la que tiraba agua sobre el papel para sus acuarelas o aguadas, que en muchos casos tienen sutiles reminiscencias orientales.

Obra recia, de un clásico que avanza con su tiempo, dando lugar a una suerte de fusión informalista en la que la línea va cediendo lugar al color, al gesto y son significativas sus palabras cuando dice que
«debe eliminarse totalmente el asunto, tema, anécdota, para que la pura efusividad expresiva haga su aparición».

Esta muestra revela al artista que siguió experimentando hasta el fin de sus días, con las imágenes lacerantes de la Guerra de Vietnam, la conjunción de fotografía y dibujo que dedicó al Cordobazo, etc. Hermoso homenaje a un artista cuyo arte estaba volcado hacia la dignificación del hombre, opuesto a toda violencia y que intentaba comprender la compleja situación de su mundo contemporáneo. En su obra campea una luminosidad proveniente del mar que aunque no esté presente en las obras expuestas, nutrió su espíritu y su visión, confirmando aquello de que el hombre es su paisaje.

Ochenta obras, material audiovisual que documenta la época y el universo del artista, textos de su autoría conforman esa «otra mirada» que es necesario echar sobre un artista vital, genuino, maestro de varias generaciones que hoy ocupan un importante lugar en nuestra plástica.

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